Todos nos sentimos impulsados por sentirnos diferentes a los demás...eso es algo innato del ser humano...y es cierto porque nadie es igual, todos somos diferentes.

Si no se sintiese ese deseo sería una mala señal..porque eso sería síntoma de que todas nuestras necesidades están cubiertas: la comida, el vestido y hasta la reproducción.

En estos tiempos que corren cuando los poderemos políticos nos quieren a todos callados y alineados en una misma fila, este tiempo de paralización moral, la exigencia de ser uno mismo se satisface, en el caso de los jóvenes, con las prendas de moda: pendientes en las narices, en las orejas, peinados extraños, ropa de firmas extranjeras a poder ser, disfraces y me viene a la mente de nuevo la Biblia, para que veamos que todo esto no es nuevo.....y he leido del profeta Isaias:

"Quel día el Señor arrancará los adornos; hebillas de pies, redecillas y lunetas, pendientes, brazaletes, velos, diademas, cadenillas de pies, cinturones, frascos de pefumes y amuletos, sortijas, aros de nariz, vestidos preciosos, mantos, chales y bolsos, espejos, lienzos finos, turbantes y mantillas" (Isaias 3,18-23).

Por eso gritar contra las cosas de la moda es como insultar a la luna...lo único que vale, lo que debe prevalecer son los valores morales y espirituales de la persona ¿que vaya con aretes, pilcing, ojos pintados...etc...? eso es secundario.