Estamos en la era de la comunicación...sobre todo de la "caja tonta".....vemos que a nuestro entorno llegan muchos extranjeros....la movilidad en el trabajo hace que muchos de los nuestros estén en otras ciudades, en otros paises buscándose la vida...nos vamos de vacaciones cada vez a países más exóticos..lo que convierte la fidelidad a la propia religión en un problema candente.

El islamismo es un fenómero que cada día crece en nuestro país, ya que nos separa solo una franja de agua de África y estas religiones orientales encuentran muchos simpatizantes entre los más jóvenes....personas que dicen que han conseguido el "nirvana" con la meditación zem...también algunos intelectuales olvidan su propia religión y se dedican a la meditación y a coquetear con el budismo.

No es un fenómeno que haya que despreciar como hace un par de días hacía un amigo clérigo...pero hay que tener en cuenta que los cristianos...mejor dicho los "bautizados" conocen estas religiones cuando ya son adultos...mientras que la propia, la mayoría, la última vez que tuvieron contacto con ella fue cuando hicieron la primera comunión por aquello de los regalos.

La reacción de mi amigo clérigo, es totalmente un fenómeno clerical...."yo cada domingo aviso en mis sermones" ¿le escucha alguien en la misa dominical?...salgamos a preguntar a ver que ha dicho el cura.....estos sermones teóricos no sirven absolutamente de nada...

La Iglesia, el clérigo tiene que convencer de que un creyente debe saber hoy en día la razón de su fe...pero es más cómodo no "meterse" en camisa de once varas.....lo primero que hay que tener es convicciones propias de que el cristianismo es nuestra fe....y esto exige la renovación completamente radical de la pastoral...que volvemos a decir que se hace muy mal....yo diría que malísimamente.

No se trata de decir como mi amigo clérigo aquello de "la providencia no permitirá..." esa es la postura más cómoda, posturas que no tienen los zulemas, los budistas, ni otras religiones..."la hierba del huerto del vecino es siempre más verde y más fresca que la nuestra".

¡Quien tenga oidos que oiga!