En la Biblia podemos tener noticias de muchas mujeres santas y buenas...pero tambien existen historias de personajes femeninos y masculinos perversos.
La reina Jezabel fue un personaje malvado...ordenó que asesinaran a Nabot para que su marido, el rey Acab estuviese contento y pudiese robar la viña del pobre...porque los malvados tienen tan poco valor y hombría que no son capaces de quitar las cosas por la fuerza.
También Herodías, incidió con Herodes para que le cortase la cabeza al Bautista.
Una tal Penimá, una de las mujeres de Elcaná...se metía cruelmente con Ana porque no podía tener hijos.
Sara la esposa de Abrahán le dijo a su marido que alejase de él a Agar...para vengarse de la esclava porque se había quedado preñada del patriarca.
La lucha contra el mal no admite ninguna excepción...es un empeño de todos los días...tenemos que luchar contra el mal instalado en la tierra.
A veces creemos que lo bello es lo mejor y no vemos el mal que anida.


Aaayyyy..."El mal", qué gran tema para hablar, para escribir, para cantar,... y para asumir.
Llevamos debatiéndonos entre el bien y el mal desde nuestra existencia primera y seguímos donde estábamos.
El mal es necesario que exista para poder apreciar el bien, lo mismo que de la luz es la oscuridad, o de lo positivo lo negativo, o...siempre nos debatimos entre los dos extremos y los necesitamos para aprecia el término medio; luego debemos asumir la existencia del mal como necesario para experimentar en su totalidad la vida en sí que estamos viviendo, y cuanto más asumamos ese mal como necesario y lo integremos como un aspecto más de la vida, antes podremos asumir el bien también y en la misma medida que asumamos el mal, porque todo es armonía y equilibrio, que en eso se basa la creación entera.
Porque al final, todos somos de todo aunque en distinta proporción y momento; todos somos buenos a veces y todos somos malos a veces también. Y de esto no se libra ni san tato.