Esta mañana los recuerdos de 60 años se han agolpado y me han caido como una roca encima
Escribo en rojo porque la indignación me corroe, lo malo es que no puedo arremeter contra nadie.
Tengo buena profilaxis corporal y esta mañana en el gimnasio me encontré con un antiguo condiscípulo de los años 50 a 60 del siglo pasado (viejo que ya es uno)...Manolo eran un chico alto, muy delgado, rayaba en lo desgarbado , le decíamos "el largo", educado, muy buen estudiante y siempre pulcro.
Al terminar el bachillerato, como es natural cada cual tomó su camino y este Gallo, despues de unos años en un trabajo, se incorporó al servicio militar de voluntario, concretamente ...no fui yo el único que tuvo la misma idea, muchos de mis compañeros de estudios y trabajo hicieron lo propio, pues en aquellos tiempos, si antes te quitabas el "deber" con la Patria mucho mejor, pues así quedabas libre para tu futuro laboral, porque trabajo había,no como ahora.
Y allí en las filas de otra sección de mi regimiento, me encontré de nuevo con Manolo, seguía delgado, desgarbado, pulcro y serio...fui a buscarle, nos saludamos alegremente, pero como el no daba mucho pie a la amistad pues los siguientes días con un saludo con la mano ya terminaba nuestra relación.
Una mañana vi en los escalones de unas dependencias del cuartel a Manolo sentado...me acerqué y lo vi temblando, llorando y sudando...su cuerpo esbelto y delgado se encogía en él mismo...le pregunté si estaba enfermo, no me contestó, pero sus ojos brillantes me decían que al menos tenía fiebre...alargué la mano para tocarlo y ardía...y le recomendé ir a la enfermería...aquel muchacho estaba muy mal...pero él se negaba levantarse a pesar de que ya había tocado la corneta de atención...Corrí a la formación y volví la cara para ver si me seguía, nada allí continuaba...uno de los cabos primeros se acercó a él y en ese momento al intentar levantarlo a la fuerza de aquel escalón, calló al suelo sin sentido y entonces si que se puso en marcha toda la maquinaria del ejercito...ambulancia....recogida de Manolo y sirena dirigiendose al hospital más próximo que estaba a unos diez kilómetros.
Fue la última vez que lo vi, muchas veces pensé que se había muerto, que llegó cadáver al hospital, traté de buscarlo por medio de otros compañeros del colegio, pero ya no vivía la familia donde me dijeron, busqué en la guía telefónica...y nada, parecía que se habían escurrido como el agua por el agujero del desagüe, se habían esfumado...no habían dejado huellas...y aunque tiré la toalla siempre me quedó en el recuerdo aquella escena de aquel condiscípulo mío en la ambulancia.
Hoy corría en la cinta del gimnasio y un hombre alto se puso a correr en la contigua....al rato me dice:
-¿tu eres el Gallo no?
-Si, eso parece ¿me conoces?.
-Soy Manolo C......
Esto me ha hecho rememorar otros años, otros momentos, el colegio, el ajercito, en fin aquella despedida en ambulancia.
Hemos charlado despues ante un café humeante y una buena tostada al estilo de mi tierra, con su aceite y su jamón de la sierra de Aracena....y he escuchado la historia mas desgarradora que una persona pueda escuchar.
A aquel Manolo, que en nada se parece a este mas que en la altura, es mas grueso, tiene la voz mas grave, le ocurrió un hecho terriblemente desgradable...repetidamente fue violado por un mando y extorsionado con decirle a todo el mundo que era "marica" palabra muy denostada y demoledora en aquellos tiempos, el desprecio de a sociedad, habría sido la risa del cuartel.
A medida que iba desgranando su historia me iba poniendo rojo como el color de estas letras....¡malditos todos los que hacen estas cosas!...¡malditos todos los que se aprovechan de su superioridad!.....
También me contó que no solo era el referido mando, eran tres oficiales mas en el pabellón de oficialidad...porque a él lo habían elegido para "servirlos" en las tardes largas de aquel caluroso verano sevillano...destrozaron a un joven y quedaron muchas secuelas, le dieron de baja en el ejercito por ezquisofrenia...sus padres optaron por marcharse a otra ciudad ante el consejo de personas que les dijeron que no podrían jamás probarlo y que ir contra el ejercito franquista era buscarse un enemigo terrible porque lo negarían todo, el único que perdería sería Manolo.
Me han saltado las lagrimas, me he puesto furioso, he golpeado en la mesa del bar, el dependiente me ha mirado pero no se ha atrevido a decir nada, entiendo que él tenía que contarlo a alguien, podría haber callado, pero ahora a los 70 años ¿que nos importa ya la moral, los silencios, los miedos y los "mandos"?...hay que vivir en armonía y yo he recuperado a mi entender a un condiscípulo educado y buena gente.
Lo primero que hice al volver a mi casa es ponerme en contacto con un compañero que ha estado en el ejercito hasta hacer poco...todos aquellos sinverguenzas han fallecido ya ¿a quien reclamar? ¿quien puede probar los hechos como testigos?...ya sabemos que el mal se esconde entre la oscuridad y el disimulo....¡los salvadores de la patria!....escoria humana me parecen...¡Dios los haya perdonado si es que Dios en ese momento no le produjeron nauseas!.








migueltesorillo dijo
GRave y cruel historia. Me pregunto si esta historia ocurrira en algunos países musulmanes. Donde a los homosexuales se les pena con la muerte.
30 Junio 2009 | 12:33 PM