Tengo clarísimo que la Iglesia va por otros caminos que el mundo, me refiero a la Iglesia Institución, autoriza a unos teólogos que nadie conoce y sanciona a los que todo el mundo conoce y son leidos en distintas lenguas, dando a conocer a Cristo.

Creo que eso es la inmadurez de los obispos que aunque se quiten la mitra no se les para el Espíritu Santo encima de ellos y ademas tiene una corte de fanáticos aplaudidores que les rien las gracias, les ponen la alfombras rojas y les lamen los anillos.

Pero yo creo que son el hazmerreir del mundo esto "sesudos" monseñres, todos cortados por el mismo rasero, blanquitos, manos de seda (claro de no hacer nada), ojitos vueltos hacia Roma y culetes gordos, hermosas barrigas de satisfechos de haber llegado  a la cumbre y poco más...dentro del "coco" muy poco.

A la Conferencia Episcopal, que controla la ortodoxia de la doctrina católica de una forma parecida a como se controla la calidad de la ternera gallega, no le gusta la teología que leemos y disfrutamos los cristianos, ni la que está escrita para servir al hombre que quiere sentirse acogido por Dios. Los teólogos que les gustan a los obispos son los que nadie lee, los que escriben obtusos artículos que solo sirven para acceder a cátedras otorgadas al servicio del statu quo, y los que son capaces de utilizar los ordenadores más sofisticados para regresar a toda velocidad hacia la retórica neoescolástica que divorció al pueblo de Dios de la burocracia sacerdotal dominante.

Pero continúan sin darse cuenta o si se dan les importa el pito de un sereno lo que piensen los demás, están seguros de si mismos que aunque vean que la gente se marcha del catolicismo siguen en su torre de marfil.

¡Cuanto daño están hacieno estos a la Iglesia de Cristo!...pero ¿conocen a Cristo?...esa es otra cuestión....