Que el hábito no hace al monje, ya lo hemos dicho aquí por activa y por pasiva...porque clérigos con pantalón de pana y santos los hemos tenido cerca y clérigos con alzacuellos. mas sinverguenzas no los hemos podido contemplar, así que vestirse de una forma o de otra me es indiferente.

También hemos dicho repetidas veces que un ordenado no tiene por que ser célibe o soltero, porque eso no es un mandato Evangélico, es una norma de la Iglesia Católica pero quien entre en ella como sacerdote a esa norma se tiene que atener, ni mas ni menos, ni menos ni más.

La Institución trae una gran batalla con eso de que el sacerdote no solo tiene que serlo, sino que tiene que parecerlo....¡esto es una de las tonterias mas grandes que han dicho sesudos episcopos jerarcas!...porque ¿quien sabe si un sacerdote se va a Pernanbuco y se viste de lagarterana?...eso solo va en la conciencia de cada cual....o hacer o no hacer el ridículo mas espantoso, aunque tambien Juan Pablo II, se ha colocado sombreros de "mariachis" plumas zulues y ponchos mexicanos...pero bueno dicen que era por mimetismos y deferencias a los pueblos visitados.

¿Qué tiene que ver un sacerdote que de día está de servicio en una parroquia y de noche hace el servicio en la Discoteca Itaca(centro gay por excelencia en Sevilla?...por ejemplo.

Pero es que ese mismo sacerdote no puede moralizar a nadie, ni a nadie conducir por el buen camino, porque todos sabemos que se cuece en esas discotecas gays (barra libre, cuarto oscuros donde el sexo es indiscriminado, citas en reservados, paseos a los wc)...no se puede ser don fulano de día y "marilín" de noche...hay que ser coherentes con el compromiso adquirido.

No somos homófobos para nada, porque aquí en este blog lo hemos demostrado y hay varias personas homosexuales que entran, algunos escriben, otros leen  y jamás han sido rechazados ni lo serán, primero por respeto y segundo por ser personas a las que se estiman...pero hay que ser coherentes a todas las horas del día...¡o porra dentro o porra fuera!...o decir soy sacerdote siendo homosexual pero libre de encuentros no buenos para el sacerdocio, o por el contrario abandonar y salir del "armario" como lo hizo nuestro amigo y en otro tiempo alumno Pepe Mantero, que lo hizo con toda valentía, aunque no nos agradó en absoluto las formas empledas.