Que el hombre se equivoca, es algo que ocurre en cada dos segundos en el mundo...eso dicen...y este Gallo se ha equivocado en que en mi infancia temía a Dios como alguien que me iba a partir con su rayo de poder....es que era el terror de mi vida...aquello del triángulo me tenía muerto...ese ojo inquisidor.
No fui feliz porque el cura de mi parroquia me lo recordaba siempre: "te persigue su mirada haga lo que hagas"....supongo que ahor alo entiendo, que yo debía ser bueno con aquello del 6º Mandamiento, o sea que de manitas nada de nada....pero es que aquello me destrozó la juventud...era como estar comiendo constantemente hiel...yo envidiaba a los jóvenes que jamás habían oido hablar de Dios, porque se lo pasaban mucho mejor que yo.
Ahora pìenso y no pienso mal que yo me equivoqué, pero que mucha culpa la tenían los que me equivocaron...y equivocarse de Dios se paga muy caro.
Ahora de viejo me he dado cuenta de las mentiras que me dijeron para que me equivocara...y ahora voy encontrando a Dios en muchas cosas que antes me decían eran pecaminosas.
Encontrar a Dios es como el soplo del aire limpio en la mañana, que viene de las colinas del Aljarafe o del río cuando me acerco a él.
Lo que antaño era miedo, terror, se ha convertido en paz, en algo distinto...y no es solo porque he estudiado a fondo su ciencia, porque entendí que Dios no es un razonamiento, no es un concepto matemático.....Dios es cercanía...algo que envuelve.
Ya han quedado los temores del 6º Mandamiento en la papelera y los que me engañaron deben estar pagando su culpa y sus almas maltrechas y llenas de angustias.....¡pobres hombres que sufrieron tanto por estas estreñidos!

Escribe un comentario