Sin lugar a dudas, la ética relacionada con la reproducción y la sexualidad, y la posición de las mujeres han sido las principales áreas de controversia en la era postVaticano II de la Iglesia. En más, en el pontificado de Juan Pablo II, la oposición a la anticoncepción, al uso de condones para prevenir la transmisión del VIH/SIDA, a la educación sexual y a la despenalización del aborto en algunos supuestos, han dominado la agenda de la jerarquía de la Iglesia hasta límites no conocidos anteriormente en su historia. En la medida que mas avanza este tercer milenio y las disidencias de las enseñanzas de la Iglesia en sexualidad y reproduccion aumentan, la cruzada de la jerarquía para restaurar lo que considera el orden moral tradicional, se ha intensificado, aunque meten en el mismo saco a creyentes y no creyentes.

En un marcado contraste con la Iglesia Católica que siguió al Concilio Vaticano II -cuando se dieron importantes pasos para modernizar a la Iglesia, la preocupación por la justicia social y los pobres se incrementó y la teología de la liberación y el ecumenismo dominaron la agenda de la Iglesia- el momento actual se caracteriza por serios intentos por controlar al pueblo católico y no católico y regular su conducta en asuntos relacionados con la sexualidad, la reproducción y las relaciones entre los géneros. Los ejemplos se encuentran en todo el mundo. Un obispo auxiliar de Uganda, declaró que es incorrecto que las parejas casadas usen condones porque eso significa que uno de ellos está engañando al otro; en Kenya, en donde un millón de personas son seropositivas, el Cardenal Maurice Otunga quemó cajas de condones y cientos de folletos que promovían el sexo seguro. En Polonia, el propio Papa Juan Pablo II creó la ONG "Farmaceutas por la Vida", cuyos miembros compran y destruyen miles de anticonceptivos. Los obispos de los Estados Unidos se han opuesto consistentemente a que el gobierno apoye los servicios de planificación familiar y a que se pase propaganda de condones en la TV. En México, se ha atacado a la Secretaría de Salud, arguyendo que es responsable de la transmisión del SIDA por promover el uso del condón en lugar de la abstinencia sexual. El condón, dicen voceros de los obispos, no sirve para prevenir la transmisión del VIH.

Es algo terrible que se haga esto desde las instancias jerarquicas de la Iglesia, porque no saben a donde puede llegar la pandemia, como decíamos en otro post.

Cuando se le pide a un gobierno aconfesional que no apruebe una ley del aborto o el uso de preservativo, se está atacando a la dignidad de los no creyentes que también la tienen y son personas que abonan sus impuestos en sus países correspondientes y esto es porque la Iglesia no se resignan a no ser como antaño los que llevaban la batuta en la politica y en la religión.

Ya no son tiempos mas que para "aconsejar" a los católicos...solo aconsejar, pues son mayores de edad y ellos únicamente son responsables de sus conductas y ante Dios de sus propias conciencias, ningún hombre en el mundo está facultado para decir que es bueno o malo, se puede opinar ¡faltaríaa más!, pero no se puede intentar cambiar las legislaciones que cada país tenga, porque eso es prepotencia y talibanismo.