La actual campaña de la Conferencia Episcopal contra los linces y las mujeres que abortan pone de relieve el patético deterioro de la formación intelectual del clero, que si bien nunca ha sobresalido por su nivel científico, Al menos en el pasado era capaz de distinguir el ser en potencia del ser en acto. ¿Dónde quedó la teología escolástica del siglo XIII, que incorporó esas nociones aristotélicas? ¿Qué fue de la sutileza de los cardenales renacentistas? La imagen de deslavazada charlatanería y de enfermiza obsesión antisexual que ofrecen los pronunciamientos de la jerarquía católica no sólo choca con la ciencia y la racionalidad, sino que incluso carece de base o precedente alguno en las enseñanzas que los Evangelios atribuyen a Jesús.
La campaña episcopal se basa en el burdo sofisma de confundir un embrión (o incluso una célula madre) con un hombre. Por eso dicen que abortar es matar a un hombre, cometer un homicidio. El aborto está permitido y liberalizado en Estados Unidos, Francia, Italia, Portugal, Japón, India, China y en tantos otros países en los que el homicidio está prohibido. ¿Será verdad que todos ellos caen en la flagrante contradicción de prohibir y permitir al mismo tiempo el homicidio, como pretenden los agitadores religiosos, o será más bien que el aborto no tiene nada que ver con el homicidio? De hecho, el único motivo para prohibir el aborto es el fundamentalismo religioso. Ninguna otra razón moral, médica, filosófica ni política avala tal proscripción. Donde la Iglesia católica (o el islamismo) no es prepotente y dominante, el aborto está permitido, al menos durante las primeras semanas (14, de promedio).
Y no es que estemos en este blog de acuerdo con el aborto a las 14 semanas, pero creemos que no se puede hacer tanta demamogia con el feto...vamos a intentar aclarar algo:
El óvulo es o no fecundado por el espematozoide y desde ese mismo momento, dicen los fundamentalistas que es persona...y por eso también rechazan la pildora del día después, o sea sin saber si el óvulo está fecundo o no ya orquestan estas cosas.
Pero hay más, estos fundamentalistas desean y oprimen al pueblo entero, creyentes y no creyentes, sean católicos o no, es decir que se enfrentan a un gobierno sin saber si los no católicos quieren que los representen y es mas, si todos los católicos están conformes con el aborto.
Para hablar y discutir hay que tener el respaldo de millones de personas..¿qué como se hace eso?...pues sencillamente: los domingos en las misas repartir unos folletos pidiendo el si o el no, PERO CON LUZ Y TAQUÍGRAFOS Y QUE NO HAYA PUCHERAZO, para saber cuantos católicos respaldan la decisión de la Conferencia Episcopal.
Puedo indicar un ejemplo: Una chica hija de una familia muy católicia...muy católica....catolicisima que su padre la llevó a abortar porque no podía arriesgar la reputación de su familia con un nieto indeseado.
Muchos de nosotros conocemos casos asi, por lo tanto que la CEE se coherente y no represente mas que a los que deben representar.
Es como el caso de las cofradias de Sevilla ¿le han preguntado esos hermanos mayores a los que salen en las estaciones de penitencia si estaban a favor o en contra del aborto?...nadie puede hablar por nadie.
Es muy tremendista decir que España gasta más en el lince ibérico.

esperpentario
28 mar 2009 | 06:09 AM
Albricias! ¡Fiesta de la vida! ¡Es la Encarnación del Señor! María con un sí balbuciente y el ángel arrodillado, de hinojos, postrado ante el vientre que ya es casa, cuenco, besana y surco; cobijo, santuario de Jesús. ¡Albricias! ¡Loado seas mi Señor por bajar al silencioso y sencillo vientre! Es la fiesta de la Encarnación el próximo 25 de marzo y los obispos españoles nos invitan a orar por la vida desde el vientre hasta el nicho; la vida en toda su riqueza.
Dios se hace carne, se hace vida, se hace grandeza y pequeñez; ternura y caricia a la vez. Dios se hace sangre, carne, cuerpo, biografía, historia, camino y trayectoria. Dios se apunta en la fila de los hombres, se baja a su bajeza y se cuela en su grandeza. Un sí y una rodilla que se dobla y la Creación entera contempla cómo queda redimida y se estremece y adora y levanta la cabeza agradecida.
Un canto a las criaturas en boca de Francisco de Asís. El lobo y el cordero; el cervatillo y la oveja. Y ahora también el lince. ¡Protegido por ley!
Me hubiera gustado ver en las vallas publicitarias, junto al nombre de la Iglesia, y junto al niño que gatea, una estampa distinta al lince; una estampa que dejara ya de atacar, que sirviera para proclamar la grandeza de la vida que defendemos, una estampa que no sea mofa y escarnio. ¡El lince ha entrado en guerra! No es verdad que el lince esté más protegido que el niño.
Una cosa es un símbolo y otra bien distinta un esperpento. Tampoco es una barbaridad como pretenden los del otro lado de la trinchera, molestos con todo. Es sólo un símbolo de márketing mal traído que no puede ocultar la defensa que la Iglesia hace por la vida; pero en guerra, lo más fácil es disparar al símbolo.
Juan Rubio, director de Vida Nueva
Publicado en el nº 2.653 de Vida Nueva (del 21 al 27 de marzo de 2009).
Vinicius
29 mar 2009 | 02:33 PM
Pos a mí me parece bien el símil del lince. ¿Seré de los de Camino? Hoy día cualquier especie protegida, y qué vamos a decir de las mascotas, goza de más protección social y privilegios que muchos de los humanos. En este caso aplicado al aborto claro.