En el siglo pasado, transcurrida su mitad, apareció Juan XXIII, un hombre realmente "providencial", con una trayectoria personal adecuada, que cualquiera puede leer en su biografía.

Un día, el 25 de Enero de 1959, ya han pasado 50 años, sacó un "papelito" del bolsillo y dijo delante de muchos periodistas:

"Nos proponemos convocar un Concilio Vaticano"

Aquello puso de los nervios a muchos de los cardenales de la curia vaticana que incluso lo llegaron a tachar de loco o de viejo babeante.

Pero realmente fue un Concilio muy peculiar desde el punto de vista:

Convocado por un papa de 78 años.

El número de Padres Conciliares; un máximo de 2399.

La Universalidad de las proveniencias.

La duración en el tiempo: 11 de Octubre de 1962 a 8 de Diciembre de 1965.

El número de Sesiones: cuatro

La cantidad de argumentos propuestos para su estudio: mas de 700.

La ausencia de herejías o conflictos graves dentro de la Iglesia.

El carácter pastoral de todo el Concilio.

Un Concilio "inesperado" pero no "impreparado": misteriosamente había sido preparado por el Espíritu Santo gracias a una seria de Movimientos que habían actuado a modo de fermento a lo largo de la primera mitad del siglo XX.

Movimiento bíblico

Movimiento patrístico

Movimiento litúrgico

Movimiento de la Nueva Teología

Movimiento eclesiológico

Movimiento misionológico

Movimiento ecuménico.

El Vaticano II elaboró, aprobó y promulgó 16 Documentos en los que recogió la doctrina y estableció sus directrices para la actuación pastoral.

Pues bien, aquella explosión del Espíritu Santo, le santó muy mal a un sector obsoleto de la Iglesia que fue minando poco a poco los cimientos del Concilio Vaticano II y fue socavando las estructuras que con tanto saber y apertura tuvo la Iglesia y dejaron  el poso de odio hacia el Concilio en muchas mentes que andando el tiempo está dando su fruto.

Dentro de la Institución sigue suelto el mal, lo que dicen es el "Anticristo".

Quien cree en el Concilio Vaticano II, es tratado como apestado dentro de la Institución, poco a poco se han ido nombrado obispos completamente tradicionalistas contrarios a las aperturas de mentes, se ha vuelto a la misa tradicional tridentina y poco a poco se van cercenando las palabras de las personas que con visión profética y a la luz del Concilio Vaticano II, van surgiendo a lo largo y ancho del mundo. Ya vimos en este mismo blog hace dos días los ropajes a los cuales quieren colver muchos obispos y cardenales.

Juan Pablo II y Benedicto XVI, pasaran a la historia como los papas que frenaron la apertura y la modernidad de la Iglesia en el mundo, es algo que no se puede cambiar, ahí están las actuaciones de ambos y los esfuerzos de muchos tradicionalistas por acallar la voz del Espiritu Santo y del Concilio Vaticano II.

En algunos sectores eclesiales aplauden cada vez que se cierra un capítulo que vaya en contra del Concilio Vaticano II. Hay seminaristas que usan ropas talares de la primera mitad del siglo XX y hasta un Diácono Permanente casado y con cuatro hijos se permite llevar sotana con la aprobación de la jerarquía correspondiente...decididamente volvemos hacia atrás y eso no significa mas que querer dominar al Espíritu Santo en toda su extensión y con mucha fuerza.