Similar pregunta se hace la revista Vida Nueva en su editorial por el día del Seminario y creemos que la calidad debería primar sobre la cantidad.

Y lo decimos con toda las consecuencias porque algunos jóvenes quieren hacer carrera en la Iglesia y eso es lo peor que pueda tener el catolicismo, bien es verdad que algunos lo manifiestan y otros se cuidan mucho de no demostrar sus pensamientos, pero que afloran en el mismo momento que les imponen las manos y van a un destino parroquial. Es allí donde se vuelven déspotas y pequeños reyezuelos y normalmente les dan por la ostentanción para que se hable de ellos en los despachos curiales.

En la misma revista un rector de seminario hace la consideración de que un futuro sacerdote debe tener una cualidad y es que "debe ser el dirigente de una comunidad familiar".

No estamos de acuerdo con el rector de ese seminario, un buen padre, un cristiano comprometido y bien formado puede dirigir una comunidad tanto familiar como eclesial sin tener que ser nadie especial.

Esto que digo aquí no es nada nuevo y quienes me siguen saben perfectamente cual es mi pensamiento y a lo que tendrá que llegar la Iglesia si quiere pervivir o por el contrario seguir admitiendo en sus filas a aquellos que quieren hacer "carrera" para vivir mejor.

Como siempre tengo opositores, y en estos momentos al escribir este comentario tengo a un buen amigo sentado a mi lado, sacerdote por mas señas, que al leer mis consideraciones me ha dicho:

¡Hoy por hoy imposible, te tienes que aguantar Gallo!

Claro que no voy a reproducir mi respuesta, porque  cuando hay confianza da gusto y mejor no reproducirlas para los oidos y ojos castos.