Ayer martes comentábamos que el Papa exhortaba a un grupo de sacerdotes que usen la sotana...aparte de que hicimos el comentario de aquello "de que el hábito hace al monje" y nosotros sosteníamos lo contrario en nuestro post, también parecía que eso era el centro de la espiritualidad de la Iglesia, pero ya dejamos claro que el único centro de la Iglesia y del mundo es Cristo, verdadero motor de todo.
Pero lo que no entendemos y nos sorprende y en aquellas fechas nos sorprendía muchisimo, por el tiempo que era, es que el profesor Ratzinger en otro tiempo en Tubinga, dejara claro completamente todo lo contrario y siendo ya sacerdote no usaba ni siquiera el cleriman como se establecía en el Concilio Vaticano II,
no hay mas que ver en las dos fotos que publicamos.
Seriamente vestido pero con corbata, se nos presentaba el profesor Ratzinger, eso sí con una seriedad que ya apuntaba maneras para su futuro destino en Roma en aquello del discasterio para la fe, antigua Santa Inquisición, con nombre cambiado, en pocas palanras que quien no pensara como "ellos" ya estaba fuera de la Iglesia.
Si un hombre cree que el "habito no hace al monje" ¿a que viene hacer ahora del ropaje talar el centro de espiritualidad de la Iglesia? ¿es que en eso nos va la vida de la Iglesia?
¿Es que un sacerdote es mas o menos espiritual con una vestimenta especial?
Profesor Ratzinger, no hagamos que el mundo aun le tenga mas rechazo a la Iglesia...dejen de verdad que el Espíritu, si es que creen en él, vaya marcando los pasos de la Iglesia y del mundo.

Vinicius
18 mar 2009 | 09:22 PM
Gaaallo,
creo sigue teniendo vigencia el refrán: "Aunque la mona se vista de seda...". Con esto quiero decir que seguimos conformándonos con minucias externas. No importa tanto como vistan y sí más cómo son. Un vestido de pordiosero puede esconder un Santo y,, pero más raro también, uno vestido de Armani. Lo externo debería ser un reflejo de lo interno, de lo que sale del corazón; menos en esta sociedad nuestra donde todo va envuelto en celofán y con lazo incorporado, para engañar. No importa cómo vistan si su corazón está con los cristos del mundo, y entonces no vestirían de Armani seguro.