Ningún manto de Virgen en Sevilla es igual.

Cada hermandad se esmera en ponerle a su titular el mejor manto bordado de finos hilos de oro que resplandecen a la luz del día o con los reflectores que en el río colocan los barcos al pasar por el Puente de Triana las hermandes de aquel barrio, o a la salida de San Gil la Virgen de la Esperanza de la Macarena.

Todos iluminados con multitud de velas, como ascuas de luz y ofreciendo el pueblo la magnificencia de las prendas que adornan a la imagen.

Los hay bordados en terciopelo negro, azul, rojo, morado y en ricas sedas.

El peso del manto de una Virgen es de un gran valor artistico, eso no se puede obviar, y la riqueza es inmensa, llevando incrustrados en sus bordados piedras semipreciosas que colocan en las miles de puntadas de hilos de oro y seda efectuando las filigranas de angelitos, frutas, hortalizas o anclas como la el manto de la la Virgen de la Esperanza de Triana.

A veces los mantos y los palios no van en consonancia, pero la mayoría de las hermandades guardan una similitud en el bordado y en el color de fondo, si es que se ve despues de la obra de la bordadora o el bordador.

Los bordadores en hilos de oro españoles, siempre han tenido mucha fama, por ello no es de extrañar en los talleres de bordados ver a hombres efectuando esa labor. Son muchas las personas que intervienen en la confección de un manto.