Es cierto lo que dice el título aunque no lo crean los que me leen.
En los sínodos mundiales de obispos, se habla mucho sobre la justicia en el mundo, sin hacer apenas referencia a esa mesa compartida, a lo que de verdad es la eucaristía donde coman todos, sólo una referencia breve y tímida, pero si se habla y mucho del culto, de lo magnífico que tiene que ser, de los dogmas, de lo sacro que debe resultar, del cánon de la misa...ahí están todos los documentos eclesiásticos...y se habla de la justicia, la paz y el desarrollo de los pueblos y de los cultos y siempre se vuelve sobre lo mismo temas: sobre las condiciones que aseguren la validez del rito y la dignidad de la ceremonia...pero d tal forma está redactado que no nos enfrenta a la justicia con el culto, ni el tema del culto nos remite a la justicia.
De todo eso deduzco que la eucaristía nos sirve para tranquilizar las conciencias y en vez de estímulo por el compromiso da un impulso hacia la intransigencia con este tipo de sociedad tan inhumana a la que por desgracia nos hemos habituado.
Para hablar mas claramente: tengo la impresión de que nos faltala audacia que tuvieron aquellas primeras comunidades en las que la "fracción del pan" se asociaba necesariamente a la "puesta en común" (koinonia) que implicaba unión de corazones y comunión de bienes (Hech 2,42-46; 4,32)...Aquellos cristianos no podían entender de otrra manera el "recuerdo" de la muerte de Cristo.
Dios ha unido de una manera inseparable, el culto y la justicia..¿Por qué?...Pues sencillamente porque rendir culto a Dios no es una cosa que se reduce a celebrar unas dterminadas ceremonias. Rendir culto a Dios es conocerle a fondo. Ahora bien, el conocimiento de Dios aparece en la Biblia necesariamente asociado a la justicia que los hombres practican unos con otros. Jeremías lo dice con una fuerza y un claridad impresionante:
¡Ay del que edifica su casa con injusticia,
piso a piso, inicuamente;
hace trabajar de balde a su prójimo
sin pagarle el salario....!
Si tu padre comió y bebió y le fue bien,
es porque practicó la justicia y el derecho;
hizo justicia a pobres e indigentes,
y eso sí que es conocerme, oráculo del Señor.
(Jer 22,13-16)
Un culto olvidando la justicia lo que hace es drogar la propia conciencia. Es más, un culto practicado en esas condiciones e sun excelente aliado de las injusticias sociales y de los atropellos que lo hombres cometemos con frecuencia....el culto es ahora, en estos momentos, para denunciar a gritos a esa injusticia social que se está produciendo en el mundo con el paro y la economía, mientras 60 personas o entidades de este mundo, acaparan los grandes capitales a buen recaudo en sus cuentas bancarias en Suiza


Sr. Teodoro: ¿Por qué no nos ilustra ud. diciendo quienes son esas 60 personas o entidades?. Puede que a usted mismo, no le interese airear quien es uno de ellos.
Saludos
El que se hagan públicas las 60 personas que dice Gallo, es lo de menos, lo que realmente importa es que todos nosotros, los que nos decimos seguidores de Jesús de Nazaret, damos por bueno que existan las tremendas diferencias entre los ricos y los pobres (60, 600 ó 6000). Esa diferencia es la INJUSTICIA contra la que luchó y por lo que crucificaron al Maestro. Recordad que la Iglesia (bueno algunos de sus jerarcas) ha dado la comunión, a diario, a injustos como Franco o Pinochet (y comprobad que no les llamo asesinos). En palabras de José María Castillo, que no mías, si en la eucaristía no se refleja la justicia, no puede haber eucaristía. Cristo no se puede hacer presente, para celebrarlo, allí donde no se tenga en cuenta la igualdad entre los hermanos, todos los hermanos. Cuando esto no se produce, el Cristo Resucitado solo está en los que se sienten marginados, solo en ellos.