No hay ninguna duda: en la Iglesia manda el clero por encima de todas las cosas...porque esa es la tercera función que el Vaticano II, asígna a los clérigos. De esta función, el oficio de regir, dice el concilio que se trata de una autoridad y potestad "sagrada"  ¿cuando el mandar es sagrado?...pero a continuación añade al mismo texto que tal potestad se ha de ejercitar como un servicio (volvemos a decir ¿mandar es un servicio?)...y citan al Evangelio, concretamente Lc 22,26-27, que dice"Teniendo en cuenta que  el mayor ha de hacerse como el menor y el que ocupa el primer puesto el servidor"...(no lo vemos por ningún lado esto).

Al recordar el Concilio esta cita evangélica, está afirmando que el ejercicio de la autoridad eclesiástica es válido y admisible en la medida, y solo en la medida, en que se realiza como un servicio. Y por cierto, un servicio tal como el Evangelio entiende esa palabra, o sea, en el sentido mas radicalmente opuesto a cualquier tipo de autoridad mundana.....pero podemos observar, que aunque den muchas citas evangélicas en la práctica no significan nada, es decir que el mando de los eclesiasticos funciona como en las autoridades del mundo ¿en dónde está la la diferencia?

Las autoridades mundadas mandan radicalmente, según el evangelio, para tiranizar y oprimir (Mc 10,42) (Mt 20,25)...debería ser lo contrario en la Iglesia o anular ese acto, si hay alguien que ejerce el mando dentro de ella, es decir tiranizando u oprimiendo....porque podemos comprobar como los obispos y la mayoría del clero, podran ser interiormente humildes (según dicen), pero exteriormente ordenan, mandan y humillan cuando mandan y cuando pueden.

¿En qué consiste entonces ese servicio del que habla el Concilio Vaticano II?....solamente en imponer la propia voluntad a los demás...por eso es el mismo proceder de los de este mundo...y Jesús precisamente dice que no se debe dar en el ejercicio de la autoridad eclesiástica.

Toda imposición que se impone a las personas que están en la base, sin  tener en cuenta lo que de verdad sirve al bien de tales personas es una opresión con muchas consecuencias, por más que esos clérigos digan que es un servicio.

La autoridad eclesiástica no puede ejercitarse desde arriba y como imposición, sino que tiene que ser una colaboración, una coordinación desde abajo, desde la base, viviendo entre la comunidad, con la comunidad y como comunidad...no se puede vivir independientemente del pueblo imponiendo su voluntad, sin contar con el pueblo y sin cunsultarle...por eso uno de los obispos de la Iglesia antigua, San Cipriano, llegó a afirmar en ese sentido: "Desde el principio de mi episcopado determiné no tomar ninguna resolución por mi cuenta sin vuestro consejo y el consentimiento de mi pueblo". (Obras de San Cipriano Epist 14, IV, 1).

Se ve que no entienden ni el Evangelio, ni el Concilio y mucho menos han leido a San Cipriano.