Lo que algunos fieles a la Iglesia Católica no les parece bien es que el clero tenga también el oficio o la función de santificar a los fieles.

Este oficio se refiere a la potestad de celebrar los sacramentos, concretamente la eucaristía y la penitencia....y es aquí donde aparece la separación entre los sacerdotes y los no sacerdotes y por eso es aquí donde se ve con mas claridad el protagonismo del clero en la vida de la Iglesia.

Con relativa frecuencia se celebran eucaristías en las que sólo participa el sacerdote celebrante, y ahora mas con esto de la misa en latín, lo que indica que obviamente solo hay eucaristía oficialmente donde hay un sacerdote aunque allí no exista comunidad o no se haya hecho presente, si no hay sacerdote la eucaristía no se puede celebrar, dice la Iglesia, o donde no hay sacerdote no hay comunidad cristiana, cuando eso no es así..la comunidad cristiana existe haya o no haya sacerdote, pero según enseña la teología católica si no hay sacerdote no hay comunidad. Pero eso mismo indica con suficiente claridad la diferencia tan marcada que existe entre sacerdotes y seglares, entre el poder de aquel y la ausencia del poder de estos, en cuanto se refiere al acto más importante en la vida de la Iglesia, la celebración de la eucaristía.

En pocas palabras donde hay sacerdote hay iglesia y donde no hay sacerdote no hay iglesia.

Según esto resulta mucho mas importante tener un sacerdote que la fe y el amor.

Por eso el protagonista de la vida cristiana, dicen es el sacerdote, porque actúa de mediador entre el pueblo creyente y Dios.

Pero esto no es así, porque el Concilio Vaticano II, como ya hemos dicho en otro post, hace corresponsable  a todo el pueblo de Dios, es decir tanto clero como seglares son responsables en todo.

Los teólogos no han querido ir mas lejos como yo en todo lo que digo antes porque se la juegan ante la Santa Sede, y otros diran que la Iglesia es la cabeza visible: el sacerdote"...pero no es eso del poder del sacerdote, sino además por comunión de fe y amor de todos los creyentes.

También hemos dicho que lo esencial para tener eucaristía es tener un sacerdote que la celebre, entonces no queda más remedio que llegar a la afirmación desconcertante de que la Iglesia se constituye esencialmente por el poder del hombre, no por la fe de una comunidad.

No digo estas cosas por buscarme lios con los teólogos caprichosamente. Lo digo porque me parece necesario que caigamos en la cuenta de las contradicciones a que nos lleva inevitablemente la teología eclesial, cuando el protagonismo de la Iglesia no se pone en la comunidad sino en el clero.

En la práctica, todos lo vemos, como decisivo para que haya Iglesia es el poder clerical, no la fe, ni el amor, ni el mensaje de Jesús vivido hasta sus últimas consecuencias. Por eso es una consecuencia alarmante de lo que, con todo derecho, se puede calificar como el protagonismo santificador del clero.