Me han ofrecido la homilía del Papa del día 1º de Enero de 2009.

Habló sobre la pobreza......

 No quiero comentarla ahora, ni creo que represente novedad en ningún sentido. Sólo digo que mientras la leía me preguntaba: ¿Puede haber más falta de sentido de realidad y de la comunicación mas grande? ¿No tiene ninguna reparo en hablar de pobreza rodeado y revestido todo de oro hasta la coronilla? Todo oro o dorado: la mitra, los candelabros, todos los adornos de la basílica incluida la gloria de Bernini, hasta el angelito que sujeta el libro de la Palabra de Dios y los pañales del Niño Jesús...este año el Papa no llevaba zapatillas racamadas de oro, como otros papas, sino unos "simples" mocasines rojos, seguramente de Prada.

La verdad es que, inocente de mí, cuando argumenta cómo está tan claro desde San Pablo a Santo Tomás (y eso que no ha citado a Juan Crisóstomo), que el que posee bienes no necesarios tiene que repartirlos con quien no tiene y lo que necesita, creí que estaba preparando el camino para anunciar urbi et orbi, en este año en que la crisis económica mundial está agravando  las hambrunas en el mundo, un donativo concreto de envergadura del Estado del Vaticano a favor de los pobres. Un gesto pequeño hubiera sido suficiente para dar credibilidad a su homilía. Pero finalmente me he convencido de que aquella noticia que nos había llegado en septiembre de que este papa iba a subastar una gran obra de arte para apoyar los programas de la ONU contra la pobreza en el mundo, no era sino un buen deseo o incluso una sugerencia que circuló en algún ambiente romano, pero que no se ha hecho y los que tienen hambre siguen ahí y la curia vaticana en su mismo sitio.

No hay que olvidar que la Comisión Justicia y Paz, que preside el Cardenal Martino, tiene una perspectiva respecto a los temas de las causas de la pobreza y de la guerra que no comparte plenamente el papa actual, más propenso a ver las raíces cristianas del liberalismo y, consecuentemente, del capitalismo. Esa puede ser una de las claves para explicarse por qué no sale la prometida encíclica social. Y si es así, mejor que no salga.

El papa hizo una referencia en su homilía a los bombardeos de Gaza, pero limitándose a pedir buena voluntad de los gobernantes y oraciones de todos para que se resuelva este "conflicto penosísimo" pero que es consecuencia de otros actos de violencia anteriores. No puedo hoy citar textualmente, pero me parece que se ha reducido a eso su recuerdo... ¿Satisfechos? A mi me ha sonado a que se adhería a la tesis de quienes echan las culpas a Hamás como si fuera el único responsable de la situación...

¿Cree el Papa que con actos como el de la Plaza de Colón y como la Misa del día 1 en el Vaticano se está haciendo más presente a Jesús de Nazaret en el mundo de hoy, sólo porque se ocupan los espacios civiles de las ciudades y de los medios? Para eso, más le valiera a la Iglesia ocultarse y callarse.