Creo que el Señor perdió con Pablo (Hch, 22, 7-10)un poco la paciencia, como sucedió con Moisés (Exódo 4,14)....pero hay una cosa clara que a Pablo ni siquiera se le obligó a seguirlo..porque Pablo después de caerse del caballo podría haber dicho que no....pero la verdad después de la sacudida era para pensarlo dos veces.

Todos nosotros somos como Pablo, frios o calientes, según nos toque el día, esos tipos que a él no le agradan nada...pero es que lo observa hasta en el clero....que se nota que están muy fríos y hasta le hacen vomitar (cf Apocalipsis 3,16)...y eso que hay mucha necesidad de anunciar el Evangelio...y estos se empeñan en anunciar a las Instituciones..¿por qué no pierde la paciencia como con Pablo y Moisés?.....

¡Despiertalos!...¡despiértanos!....

Te quiero pedir Señor una cosa que hagas salir de las sacristías a todos...que ya están volviendo a oler a moho...de que esos grupos cerrados dejen atrás esa fe acaramelada....de esos grupos tan piadosos con sus ritos vacios....de esas frases que ya no dicen nada.

Voy a pedir una utopía:

Que los leccionarios de la Institución cambien para bien...que hablen de tu Evangelio...pero mucho me temo que vamos a volver al misal de Pio X.

¡Señor...Señor....a tí que te gusta dar unas buenas sacudidas! ¿porqué no te lanzas sobre algunos y les deja caer del caballo?...o del coche....que de todo hay.