Hace tiempo leí un cuento en que existñia en otros tiempos un castillo habitado por un señor, un señor feudal, pero al que muchas personas soportaban porque ya en su ancianidad no le temían...pero los hijos no querían que el padre estuviese solo y por ello el mayor decidió irse a vivir al lado del castillo, pero con la salvedad que tenía hecho un pasadizo por donde todos los días iba a visitar al padre.
Cuando el viejo señor caminaba por los salones los servidores y criados se levantaban y le hacían la reverencia y cuando pasaba el hijo, nada se levantaba...solo era el hijo...pero como era el heredero del padre, un dia, puso a todos los sirvientes enfila y les dijo: ¡Yo soy el verdadetro Señor del castillo!.
Desde entonces nadie le hizo reverencias al viejo señor y éste se marchó a una abadía a llorar por los desprecios de los que un día fueron temerosos de sus enfados y apludidores de sus días festivos...ya no le reían las gracias, no corrían cuando lo veían venir y se mofaban de su figura....
¡Pobre Señor cuanto debió sufrir en su vejez y soberbia!
¡Pobre hijo que usó su poder para denigrar a su padre y Señor!...pero tiempos corrieron y la misma historia se repitió.

Pedro
17 ene 2009 | 11:19 AM
Te voy a contar otro cuento que, cuando era un niño, me contaban mis mayores, Gallo. Se trataba de un hijo que llevaba a su padre a un asilo, cuando este estaba ya anciano. Se sentaron a descansar sobre una piedra (el cuento es de muchos años), y el anciano se puso a llorar. ¿Porque lloras? le preguntó el hijo. Porque en esta misma piedra se sentó mi padre cuando yo lo llevé al asilo, fue la respuesta del anciano. La moraleja es evidente: en la mayoría de los casos, nuestros hijos llevarán a cabo aquello que nosotros les hayamos enseñado con nuestro ejemplo. Si son buenos harán obras buenas y si no...
Vinicius
17 ene 2009 | 11:37 AM
Veo que se resalta en esta historia una faceta antigua del ser humano como la de vivir adosados al vecino(pero los hijos no querían que el padre estuviese solo y por ello el mayor decidió irse a vivir al lado del castillo), y es que esta forma quee tenemos de vivir en torres de ahora, parece ser la menos adecuada para la convivencia. Siempre nos ha gustado vivir a ras de suelo, con los pies en la tierra que nos da seguridad añadida.