siglo IV, un joven muy rico, a sus veinte años escuchaba e hizo suya la invitación de Jesús...se trataba de Antonio .. lo vende todo y se retira al desierto, donde, en una relación directa con Dios y las criaturas del desierto, llega a vivir en total armonía con los hombres, los animales, el entorno....etc.
Su vida ecológica tuvo tanta fuerza que hizo soñar a quienes le conocían....dicen las leyendas que hablaba con los animales y que estos le entendían.
A todo el mundo se nos llena la boca de ecología, todos soñamos con ella...pero fijaos que sigue siendo un bonito sueño ...¿Por qué? porque muy pocos estamos dispuestos a abandonar la vida cómoda y a no creernos dueños del mundo.
Contaminamos el aire, el agua y la tierra...pero si se tercia vamos a una manifestación contra la contaminación...y no renunciamos a ir en un coche o en avión.
Otros combaten a quienes comen la carne...pero se dan comilonas de pescados.
Es como en aquel convento que observaban muy bien el "rito" del viernes no comer carne, pero precisamente ese día se ponían hasta el borde de comer langostinos...pero no pecaban, el langostino "no era carne"...
Otros luchan en favor de las focas, las ballenas y los pandas...pero les importa un pimiento el aborto, la violencia contra los niños como estamos viendo estos días en la televisión en Gaza y les importa mucho menos los pobres del Tercer Mundo.
Tambien hay quien ama a los lobos, a los perros, a los gatos y a las serpientes, pero no a los pastores y a los vecinos porque molestan o dicen que el perro no los deja dormir,
La ecología si llega a esta tierra nueva, puede que sea al final de los tiempos y se la puede anticipar con deciciones valientes de vida.....pero ¡joder no con palabrerias!.

Pedro
16 ene 2009 | 11:52 AM
A todos se nos llena la boca (solo la boca) de frases ecologistas. Si cumplieramos lo que decimos, la Tierra tendría su vida asegurada. Pero una cosa es predicar y otra dar trigo, como dice el refrán. Como muy bien dices, no estamos dispuestos a renunciar a ningúno de nuestros hábitos, por más que atente contra la vida de los seres que Dios creó, aunque sean seres humanos. No creo que nadie se acuse del pecado contra la naturaleza y si lo hace no es con arrepentimiento.
teodoro-gallo
16 ene 2009 | 01:29 PM
ahí es la cuestión que nadie se arrepiente de haber contaminado y lo hacemos cada día, inckuidos todos, cuando nos duchamos y dejamos el jabón salir por el desagüe...tambien cuando con lejias y productos químicos limpiados...¡somos tan relimpios!