Religión Digital).- Cada vez menos fieles acuden a las audiencias del Papa Benedicto XVI. En el último año la cifra ha disminuido en medio millón, de acuerdo con los datos oficiales de El Vaticano, que publica hoy La República. Si se tiene en cuenta que en los doce primeros meses de pontificado Ratzinger convocó a más de cuatro millones de personas, las 2,2 millones que han acudido en 2008 reflejan el brusco descenso que ya se apuntaba en 2007 con 2,8 millones de asistentes y los 3,2 de hace dos.

No me agrada nada ensañarme con los que se reían de este Gallo, hace años, precisamente en el Colegio de Bami de Sevilla, cuando en una reunión diocesana decía: "la Iglesia tiene que ser creativa o esto se hunde".....un jerarca....me llamó aparte y me dijo: ¿de dónde sacas esta apreciación?.....contestación del Gallo: "Muchos bautizados y pocos evangelizados"....nuevamente se produjo la cuestión en Pilas, el Seminario Menor vacio y que se utiliza para otros menesteres desde años porque no hay vocaciones...esta vez el jerarca fue más contundente: "sigues con la misma monserga, mira a tu alrededor ¿esto es decadente?.......sostuve la mirada y dije: ¿desde hace años son las mismas personas o se han renovado?....esto se termina...., me dio la espalda.

Hoy sabemos lo que ocurrió en 2007 y lo que ha ocurrido en 2008, pero la Iglesia continúa replegandose sobre sí misma.

El invierno de la Institución ha llegado...no es la renovación que hay que hacer,  ni son los Kikos, Opus, Carismáticos, Legionarios, Comunión y Liberación, ni otros movimientos menores, aunque llenen las plazas los que lo van a solucionar, porque lo que persiguen son intereses espurios y tener poderes financieros...esa no es la Iglesia de Cristo...rotundamente no. El mundo por las experiencias  y testimonios de personas con estos grupos los tiene como sectas destructivas.

La Iglesia sigue viviendo en una burbuja...y para renovarse tiene que volver a sus orígenes...tiene que olvidar el sistema piramidal y los pastoresd andar con las gentes a pie de calle y olvidar palacios y vehículos de gran cilindrada.