Las faenas que nos hicieron cuando pequeños
De verdad no lo llegaré jamás a entender, que a los niños de las postguerra española nos trataran de tan mala forma.
Nuestras madres, tal vez asesoradas por los médicos, nos hacían tragar pócimas infectas que nos tenían enfermos durante tres días y sus noches.
Cuando un niño o niña, rechinaba los dientes solían decir nuestras madres y abuelas:
-A este niño hay que purgarlo.
¡Toma ya!....acto seguido se organizaba el zafarrancho, es decir, atrapar a la "pobre victima" entre las piernas del padre, del tio, la tia o de la hermana mayor y meternos una cucharada de "aceite de ricino" que sabía a rayos y no digamos cuando la mamá de turno decía:
-A esta niña le huele la boca...¡ a ver saca la lengua!
Allí andábamos con la lengua fuera...y enseguida el vaso de Agua de Carabaña, que era un agua
embotellada podrida y que tomada a la fuerza nos violaba nuestro intestino y nos hacía dar riendas sueltas a las defecaciones.....
Lo que no entiendo es el motivo por el cual nos hacían tomar estas pócinas, porque ni siquiera había mucho que comer para que nos tachasen de que estábamos "empachados"....
No había visita al médico que no soltase la consabida frase:
-Mire señora dele una purga al niño que es lo mejor.
Claro que al Gallo se le antojaba decir: ¿Y usted por qué no se lo toma?.
La cuestión es que he estado leyendo las estadísticas y la mortandad de niños era mas bien alta...¡claro joder si además de que no había comida por ningún lado, nos sacaban a lo bestia la poquita que teníamos en lo estómagos ¿qué querían?...¿que nadie se muriera?....¡heroes...somos la mayoría de aquellos niños...heroes!....que si no nos mataron a base de purgadas, somos capaces de matar hasta los virus mas destructivos.



Pedro dijo
Ya que has sacado a relucir el aceite de ricino (que yo no creí que nadie se acordaría de él en estos tiempos), te puedo decir que a mi me lo daban diciendo que tenía "el estómago sucio". Y digo yo que sucio quizá lo tuviera, de la cantidad de cosas que comíamos, que hoy nadie llamaría alimentos comestibles.
Yo creo que los niños que fuimos, en los años cuarenta y cincuenta, hoy tendrían que considerarnos héroes. Por lo menos vivimos "de milagro". ¡Mira que corrimos peligros sin que nadie pensara siquiera que nos podíamos matar! Nuestra gran ventaja fue que lo que hacíamos, en una gran parte lo decidíamos nosotros. ¿No te parece?
24 Diciembre 2008 | 12:06 AM