En la Iglesia hay faltas de vocaciones, esto es un hecho que hemos analizado en otras ocasiones, pero aquí solo una pincelada: "no es atrayente esa vida para los jóvenes".

En algunos foros católicos ultramontanos compuestos por los ultraconservadores de la Iglesia y nostalgicos del nacional-catolicismo, le echan la culpa a los obispos que han seguido el Concilio Vaticano II, y batallan contra ellos y en contra de los cristianos que tenemos la cabeza para pensar.

Es cierto en esas diócesis las iglesias están casi vacias, pero no es en esas solo, en las diócesis que sus obispos son ultramontanos, como en Granada, Valencia, Tarazona y otras muchas, las vocaciones son poquísimas y la afluencia de fieles a las iglesias es casi nula.

Los ultraconservadores le echan la culpa a "las modernidades", incluso al santo cardenal Tarancón, que este año se ha conmemorado el centenario, sin pensar que la Iglesia y ellos debieron cambiar hace tiempo, porque el peor mal de la Iglesia ha sido durante el pontificado de Juan Pablo II, dar marcha atrás sobre sus pasos y realidades.

El mundo ha cambiado y a eso no se resignan ni los ultraconservadores ni los obispos tradicionalistas, enfrentándose con sus hermanos obispos en la CEE, porque creen que van a ser los salvadores de la Iglesia y es todo lo contrario, el hombre del siglo XXI ha cambiado, no busca ni el consuelo, ni la paz, ni la concordia en la Iglesia, a lo sumo en las zonas donde existen cofradías, como en Andalucía aparece el espejismo del "catolicismo" que creen los prelados son "los auténticos", cuando todos sabemos que en esas asociaciones laicas, acuden a procesionar: ateos, comunistas, socialistas y una mínima parte de católicos que les importa muy poco todo y que acuden por floclore, también existe otra mínima parte que va por fe y por penitencia, pero lo mas corriente es verlos vestidos de túnicas en las esquinas tomando cervezas y otras bebidas, antes y despues del recorrido penitencial y a eso algunos prelados abren la boca y lo identifican con la fe...¡nada más lejos!...en algunos casos es fanatismo total.

Desde Roma creen que están reconduciendo a la Iglesia española enviando a las distintas sedes episcopales a personas con ideas ultraconservadoras, pero que tampoco les va ir mejor que a sus antecesores, como tampoco les va mejor en Italia, Francia o Bélgica, es que el mundo ha cambiado y lo que era válido en el siglo XX, en este no lo es.

La Iglesia tuvo su momento de oro durante los años 1960 a 1985, entonces era el momento de haber dado el paso definitivo en todos los frentes para mordernizarse y ser una Iglesia de futuro, pero prefirió quedar en la inanición y ahora echar la culpa a los pastores que no lo hicieron bien, cuando lo realmente bueno habría sido dar apoyo pastoral a aquellos que veían como se podía cambiar una Iglesia atrapada en el siglo XVIII.

Algunos argumentan que los seminarios de Toledo, Madrid y Sevilla, tienen muchas vocaciones y que las dos primeras sedes han sido porque sus obispos son "como tienen que ser" y la tercera porque su obispo no gobierna y el seminario ha sido un "coladero" de todo lo que se movía para tener "número".

Pues este Gallo tiene amistades en muchos sitios y ¡cómo no habría de tenerlas en Toledo y Madrid!: Del número tan elevado de vocaciones, solo nos quedariamos con 10 y en Madrid tal para cual, pero no vamos a decir que en Sevilla son mejores: a lo sumo nos quedamos con cinco y son muchos de los 60 que ahora están en el Seminario.

El perfil del seminarista es en general el chico fracasado en sus estudios,que puede ingresar fácilmente en una carrera, que le da un cierto status social y que rece otro.

Pero de todo esto los ultraconservadores nostalgicos del nacional-catolicismo no se quieren enterar, pero es el más seguro análisis que este Gallo ha hecho a lo largo de su vida en convivencia con la Institución y solamente observando las conductas, las formas y las decadencias actuales.

No hay vuelta al siglo XX, esto ha terminado en lo que decíamos hace dos décadas: "el Invierno de la Iglesia ha llegado".