Ayer después de mi alocución ante quienes me aguantan, me quedé un poco asombrado de lo poco que los católicos evolucionan, siguen infantilizados lo que les ayuda a seguir como "ovejas" con el pastor pastoreando e impidiendo que esas "ovejas" piensen...menos mal que de vez en cuamdo aparece un Gallo que les pone en "solfa" sus creencias infatiloides.

Pues nada, que ahora, después de quitarpn desde el Vaticano de un golpe el "limbo", andan algunos teólogos queriendo localizar dónde está el infierno para ver si lo quitan como lo otro ¡hombre ya era hora!, bueno eso me han dicho algunos y algunas "buenas almas" que tuvieron la desdicha de escuchar al Gallo.


A modo de amenaza permanente, tanto más temible cuanto que se ignora quien es la víctima, el infierno se halla integrado en la historia del hombre y por lo tanto trivializado. La Iglesia, que no duda en canonizar según las necesidades del momento, se ha negado siempre a condenar al infierno a alguien en concreto. Y eso porque jamás desespera de la misericordia divina, evidentemente, pero también porque ese proceso sería demasiado peligroso: declarar oficialmente que Fulano o Mengano están condenados desataría inevitablemente conflictos inexplicables y abriría la puerta a toda suerte de abusos. Enviar a alguien al paraíso no compromete a nada (que tampoco saben donde está), porque si ha vivido correctamente irá a él antes o después y todos nosotros podemos esperar estar algún día allí (no está mal). Por eso enviar a alguien al infierno es mucho más arriesgado, por ejemplo a este Gallo ¿y si no era tan malo? ¿y si no era tan hereje?...claro les quedaría mucho remordimiento en la conciencia y si después de siglos se descubre lo contrario, lo molesto que es pedir perdón en público y en la TV.
Pero lo peor no es eso, lo peor es que si la decisión fuese irrevocable sería catastrófico para la Iglesia...por eso no ha condenado jamás oficialmente a nadie, ni siquiera a Judas...Pero a ciertos personajes históricos se les coloca ciertamente en el infierno ("ese merece estar en el infierno"), pero condenarlo señalándolos con el dedo, no, jamás lo han hecho, solamente es el infierno popular, de visiones o de viajes imaginarios.
Eso no significa que el infierno esté vacío. La Iglesia no hace nada inútil, si en su tiempo previó ese lugar es porque tiene que servir para algo ¿no?.
Los teólogos de los siglos XII y XIII, tenían tendencias incluso a enviar a él un gran número de almas e intentaron poner fin al infierno superpoblado porque decían que debería haber un gran desorden allá abajo. La escolástica en aquel tiempo hizo una gran sistematización de los lugares infernales, que saldrían después del siglo XIII: ordenados, racionalizados y depurados. Al rechazar elementos populares y al someterlos a las exigencias de la dialéctica, los teólogos escolásticos alejaron aún más el infierno oficial del infierno popular.
Hay autores muy "serios" que intentan incluso localizar la entrada. Algunos la sitúan por las Islas Irlandesas, pero la mayoría vuelven sus miradas hacia los volcanes de Sicilia y del sur de Italia y nos remiten a los Diálogos de Gregorio Magno, todo un experto en la materia.
Pero estas historias son más folclóricas que teológicas, pero reforzaban la convicción de una localización material del infierno.
Tomás de Aquino fue un hombre muy ansioso y preciso e intentó aclarar el problema de esta localización de las almas incorporales en su morada infernal..pero tiene que contentarse con palabras declarando que se hallan "como en un lugar" (quasi in loco).
Pero Honorio, en la Scala Coeli Major, dice: "Algunos padecen la purgación en esta vida, una veces con dolores físicos causados por las enfermedades, otras son las pruebas físicas a las que se someten por medio de ayunos, vigilias o de cualquier modo; ora es por la pérdida de seres queridos o de bienes apreciados, ora la privación de alimentos, vestidos o la crueldad de la muerte".
Como podemos ver todo son conjeturas y dimes y diretes y ahora resulta que otra comisión está estudiando si existe o no, si tiene una entrada localizada, si el infierno son las angustias que pasamos en este mundo o lo que sea...de todas formas veremos el resultado cuando lo estimen conveniente...claro que de paso estos se cargan el purgatorio ¿Y entonces qué?...algunos dirán: "Me están quitando la fe"......¡pues menuda fe!.