Lo tengo que contar, porque me ha venido al recuerdo....es que hace unos años fuimos de excursión y entre nosotros iba un cura...de golpe dice:

-Id hacia adelante que me orino.

Un chico que caminaba con nosotros con la boca abierta dijo:

-¿Los curas tambien orinan?

Las risas del grupo aun se escuchan por la Sierra Norte...y entonces el chaval un poco picado por las risas volvió a decir:

-¡Los curas predican bien pero no la hincan!

Es que el chico había tenido una mala experiencia con el mismo cura porque una vez siendo muy pequeño, 7 ú 8 años a lo sumo, salió de la catequesis y no podía aguantar más...¡que me orino mamá...que me orino! y fue a orinar detrás de un coche en el justo momento que pasaba el cura por allí y le afeó la conducta, no estuvo mal  corregir al que hace una necesidad en la vía públiuca..pero solo eran 8 años..¡tendría que ver como le amonestó!

Por eso el chico aplicó aquello "Haz lo que el cura predica pero no lo que practica"...porque para mantener escondidos sus inevitables defectos...durante muchos siglos los curas han vivido apartados...muy lejos de las gentes...como si fueran angeles transparentes y resulta que tambien orinan y.....

Las monjas jamás comian ni bebían delante de ninguna persona...¡allá ellas! 

Ha sido un error tremendo que los ha llevado al feriseismo y a lanzar la palabra de Dios contra la gente, a servirse de ella para juzgar a los demás.

Ya es bueno que los curas confiesen sus propias debilidades y que digan como el Gallo: "Yo predico el Evangelio, pero soy el primero en no saber y no ponerlo en práctica...lo intento pero no lo consigo...cada día un poquito....¿Por qué no me ayudais a poner en práctica el Evangelio que predico? 

¿Caerá esa breva?

La misma actitud vale para los padres, los educadores y todos los fieles laicos que tienen la misión de anunciar el Evangelio a los demás.