Desde luego vivir en los tiempos bíblicos en Israel era un suplicio, aunque ahora también me cuentan unos amigos judíos que los superortodoxos continúan casi de la misma forma.

Para enterarnos de todas estas cosas tan "extrañas" nada mas que hay que tomar el Libro de El Livítico y podremos ver los tratados de las impurezas sexuales del hombre Lv 15,1-18.....habla de los "flujos" del hombre y dice: "Cuando el que tiene flujo se purifique de su flujo contará hasta siete días para su purificación (derrames seminales), después lavará sus vestidos y bañará su cuerpo en agua viva y será puro. (agua viva quiere decir un río) ¡toma del frasco carrasco!...y en invierno ¿que harían?...al día octavo tomará dos tórtolas o dos pichones y se presentará ante Yahvé, a la entrada de la Tienda de la Reunión, y las entregará al sacerdote (¡ya estamos con el trapicheo!)...El sacerdote las ofrecerá, una en sacrificio por el pecado (pues nada a amarrarse el "tema" con un hilito) y otra en holocausto ¿y la carne quien se la come?...Después el sacerdote hará por él mismo expiación ante Yahvé, por su flujo (estos todo el día dale que te pego con el flujo)....coñeeeeeeee mas rezar y menos flujos.

"Cuando un hombre haya tenido una efusión de semen, bañará en agua todo su cuerpo y será impuro hasta la tarde. Y toda la ropa o piel sobre la que haya efusión de semen se lavará con agua y será impura hasta la tarde. Una mujer en la que un hombre derrame efusión de semen se bañará como él en agua y serán impuros hasta la tarde".

Despues se explayan en la explicación, no apto para menores de edad: "el flujo del hombre se produce por el miembro a causa d euna inflamación (menuda inflamación) de la mucosa de la uretra, es decir una euretritis." (los antiguos no sabían que su término flujo del hombre podía tener varias causas.

Pero no crean que solo es cuestión de purificación de la ropa si se mancha de semen...lean en la parte de Onan que también es castigado por verter el semen en tierra.....¡qué vida mas estrecha!...y nosotros los cristianos que tenemos vuelta la mirada a la Torá, pues nos ha quedado una moral mas estrecha que el tunel del metro...bueno gracias a Dios, las cosas van cambiando y hemos pasado de pardo a pardillo.