Es dificil conocer la forma de pensar de estos personajes que le hacen tanto daño a la cristiandad y a la propia Iglesia, sea cual sea en la que militen. Lo que si está claro, por todos los datos que tenemos en los evangelios, es la idea que tienen de Dios que les inspira los caminos equivocados. Todo el esfuerzo lo ponen en conseguir merecer el beneplácito divino y el único camino posible para alcanzar ese objetivo es la más escrupulosa observancia de todos los preceptos, incluso de aquellos que se transmitian en las tradiciones orales. El cumplimiento de lo mandado es siempre el valor prioritario, incluso cuando estaban o están en juego otros bienes más importantes. Por eso, el fariseo, como su misma etimología expresa, se considera un separado, alguien muy diferente a los demás, que por su fidelidad a la ley o a su iglesia y a otras multiples exigencias se creia y cree que pertenece a una estirpe aristocrática espiritual, por encima de la vulgaridad y perversión de la masa. Su piedad y obediencia creen que les atrae la salvación de Dios, de la que no pueden disfrutar los demás, o las gentes de mal vivir (como ellos dicen). Sólo ellos, los justos, los muy religiosos, experimentan la amistad divina, mientras que "los pecadores", recaudadores de impuestos, prostitutas y adúlteras, homosexuales y todo aquello que portan las consecuencias de su pecado como los "leprosos" (ahora el sida), no experimentan unicamente la lejanía y rechazo de Dios, sino la condena de ellos LOS MUY BUENOS, que no pueden acercarse a ellos ni tratarlos siquiera. El Gallo, como es muy hereje se dedica a hablar con ellos, a ayudarlos y si se tercia a compartir su vida con ellos y cerrarles los ojos cuando parten hacia el Padre. La alta religiosidad de estos fariseos, les hace mirar con desprecio y un aire de superioridad a quienes no viven de la misma forma que ellos. Lo mejor es separarse y mantenerse lejos de estos pecadores para evitar cualquier contagio de su condena y perversión...pues bien: Elñ Gallo, y las gentes que se quieren, admiten a todos, y no se separan de nadie y si se trata de hablar, se habla con todos: con los del sida, con las prostitutas y homosexuales promiscuos y con los que no lo son, con los negros y mestizos, con todos, y algunos que aqui escriben se plantean ya ir más allá de la frontera visitando en las cárceles a los que están entre rejas, porque su corazón así se lo pide y porque creen que es un deber cristiano y humano. Otros visitan inválidos totales postrados en una cama de por vida y hablan con ellos y les ayudan, sin dejar de ser homosexuales porque nada tiene que ver su tendencia sexual con la caridad y en compensación estas personas de este gallinero, como algunos dicen despectivamente, tienen muy bien ganado el amor y la estimación de los demás. Por eso para ellos las palabras de Jesús que El Gallo pone cada día (y que no conocen) en los comunicados, es escándalo, es herejía, porque vienen a romper y denunciar sus esquemas teológicos de su cultura religiosa que impera en su ambiente, por eso los doctores de la ley y los escribas eran grandes defensores del sistema. Frente a la enseñanza de Cristo, estos fariseos se sienten desconcertados y no tienen más remedio que condenar como demonio y con la palabra "rata" a este Gallo, pero es que este actua con criterios diferentes, jamás mintiendo, que es lo que habitualmente hacen ellos para engañar al mundo y que digan que son santos cuando son unos depravados miserables.