La Iglesia no debe poseer ni tener...sino ser
Una Iglesia basada sobre el proyecto de tener y no sobre la base de ser, ha llevado a muchos cristianos y sobre todo católicos a una situación de malestar, de confusión y de crisis como seguramente jamás se había producido en siglos pasados. En esta situación muchos fieles han perdido ya su esperanza en una Institución.
Por mas desagradable que nos resulte a los cristianos, no tenemos más remedio que reconocer que mucha gente ya no espera muchas cosas de la Iglesia.
Nuestra generación de mayores no esperamos mucho de ella porque la vemos desorientada a fuerza de cambios y de tolerancias que no debería haber admitido.
Los jóvenes tampoco parece que tengan puestas sus esperanzas en la Iglesia, porque están convencidos de que es un organismo anquilosado, aferrado al pasado y que no tiene nada que ofrecer en este siglo XXI. Entre los mayores y los jóvenes, las personas de mediana edad tampoco pueden disimular el recelo y la sospecha ante una Iglesia que ya no les da una respuesta y que tampoco saben en qué va a terminar.
¿Qué puede ofrecer la Iglesia al hombre de este siglo?
Primeramente que no basta con cambiar las estructuras para seguir igual, porque en muchos sitios han caido y se han levantado otras estructuras nuevas y han continuado lo mismo.
La Iglesia tiene que ofrecer al mundo del siglo XXI, el SER, es decir volver a sus orígenes y olvidar tantos y tantos lugares de poder y tantas estructuras que impiden ver la figura de Cristo y dar la Buena Noticia a los que están desorientados.
Hay que dignificar a Cristo y dejar como parte secundaria a la Iglesia, conseguir hacer la gran unión de los cristianos separados y una fluidez con otras religiones...de esa forma va a ser redimida y creida y volverá a ser lo que Cristo deseaba...pero de esta forma de ahora, no es posible seguirla en verdad.




