Si queremos elaborar una teología satisfactoria sobre la misión de la Iglesia, debemos afrontar con honradez y sinceridad los dos problemas mayores, que a mi manera de ver, se nos plantean a este respecto:
1) Ante todo, el problema de la relación entre la Iglesia y el Evangelio.
2) El problema de la coherencia entre el mensaje y la celebración.
a)La Iglesia se está alejando cada día más del Evangelio, ya es irreconocible con la búsqueda del Reino, porque ante tanta magnificencia y aliada con los poderes de la tierra, se alejó desde hace siglos de la verdadera misión.
Creen los eclesiásticos que es el único camino para ser fuertes en el mundo y que se les respete y precisamente es el único camino por el que NO hay que transitar, no olvidemos a una Madre Teresa de Calcuta, abandonando el convento para irse al lado de los pobres, abandonando la vida cómoda para vivir entre los sin techo, entre los olvidados de la fortuna.
No olvidemos a Santa Angela de la Cruz, las noches que ellas y sus hermanas pasaban y pasan al lado de los enfermos que no tienen nada, para lavarlos, darles de comer, llevarles socorros.
No olvidemos a tantos y tantos santos que no están en las altares.
Sin embargo a la Iglesia se la ve prepotente y fuerte, alejada de los pobres, viviendo en palacios sus representantes, lo que hace que las personas se alejen o enfrentándose a los gobiernos para no perder privilegios, en vez de enfrentarse para defender a los que se quedan sin trabajo y sin mejoras sociales.
b)Deciamos que no hay coherencia entre el mensaje y la celebración....y es cierto...el mensaje es claro: amaos los unos a los otros....lo que hagais por uno de estos hermanos lo haceis por mi...cuando entorno a la Iglesia se hayan arreglado todas las situaciones injustas, cuando en esa mesa compartida estemos sentados todos, será el momento de celebrar, no antes...porque ¿qué celebramos? ¿lo bella que ha sido tal o cual ceremonia?...¿el número de asistentes?...¿qué celebramos?...porque a estas alturas de la historia no han dado una respuesta válida...aunque dicen: ¡alabamos a Dios!...pero ¿cómo puede recibir las alabanzas el Dios del amor cuando tantos y tantos seres en la tierra se mueren de hambre y ellos viviendo en palacios?...no hay coherencia entre el mensaje y la celebración...esa es la cuestión de fondo...por eso cada vez tiene menos creyentes la Iglesia...hay que volver a los orígenes y abandonar los palacios, esos museos valiosos y andar por las calles con sandalias y cayados para que el mundo crea.

Pedro
9 dic 2008 | 07:50 PM
Estoy totamente de acuerdo con esta postura, pero haciendo una salvedad: gracias a Dios, la Iglesia no la forman solamente la jerarquía, sino todos los bautizados, creyentes en un Cristo resucitado que son capaces de "amarse los unos a los otros"...y son muchisimos. Porque se puede formar parte de una institución (en este caso la Iglesia), sin tener que compartir la forma de pensar y actuar de una jerarquía ajena al pueblo llano, porque no está elegida por él. Y a pesar de la dificultad, la única forma de reformarla es pertenecer a ella.
teodoro-gallo
9 dic 2008 | 09:40 PM
Un mismo cuerpo tienes muchos miembros y todos deben estar coordinados o el cuerpo no anda.
¿entendido el simil?