Sobre los seises y sus típicos trajes  existe una legendaria anécdota, en la que  la existencia de los seises se limitaba a la duración de sus ropajes, ya que estos no podían ser sustituidos por nuevos, de ahí que dichos trajes se arreglaran y se remendaran con extremo cuidado durante siglos.

 Ser Seise en Sevilla es formar parte de la historia y leyenda de la ciudad, ya que gozan de enorme popularidad y tradición.

 Los seises participan con sus cantos y bailes ante la Custodia en la celebración del Corpus Christi, vestidos para la ocasión con sus típicos trajes en rojo y oro.

 En la festividad de la Inmaculada cambian sus vestidos a azul y oro.