Muchos seminarios se han quedado desiertos, sobre todo en España...obispos a la deriva...curas metidos en política mas que en la pastoral...la sociedad ha cambiado...pero es que la historia nos enseña que durante siglos no existió problemas con las vocaciones....y existiéron muchas vocaciones porque en los primeros siglos no era decisión individual....era algo que decidía la comunidad de creyentes.

Ademas se le reconocía a la comunidad no solo el derecho de elegirlos, sino el derecho de quitarlos.

En el otoño del año 254, San Cipriano tuvo que resolver en un concilio reunido en Cartago, los problemas que había planteado los fieles de León, Astorga y Mérida...En estas iglesias los obispos no habían confesado su fe y en tales circunstancias las respectivas comunidades habían decidido despedirlos. Uno de estos obispos Basilides, acude a Roma, al papa Esteban y el papa le repone en su sede, por encima de la comunidad y entonces los fieles que no rechazan se acojen a Cipriano para resolver el asunto y se reunen en concilio para resolver el asunto.La resolución de este conflicto la tenemos firmada por 37 obispos.

Hay motivos para pensar que era algo suficientemente extendido y aprobada por la Iglesia del siglo III y decía así:

1) El pueblo tiene poder para elegir a sus ministros, concretamente al obispo. "vemos que viene de origen divino, dios manda que sea la asamblea la que elija al obispos".

2)Por lo cual el pueblo tine poder para apartar a un obispo pecador e indigno.

3)Incluso el recurso de Roma no debe cambiar la situación.

Hoy es completamente al reves, se mira antes al individuo que sea afecto a la persona del papa antes que a Dios y a Jesús de Nazaret.

Lo que hoy se llama vocación consiste simplemente en una atracción personal controlada y verificada por los superiores del seminario y finalmente consagrada por el obispo, en nada interviene la comunidad.

Quiero decir que en la Iglesia antigua las cosas eran de otra manera mas evangélica y si las cosas se organizaran de aquella manera se evitarían muchos males.

Si en la Iglesia hay problemas de vocaciones es porque la Iglesia quiere hacer problemas de una cosa que no debería serlo nunca.