No tengo escape
están aquí, o allí, locas, gritando.
Hasta un ala de mar me está llamando
desde el clarín salado de la ría.
Hasta un pinar que fue mi angelería
me está, desde su friso, angelizando.
Hasta un trozo de muerte que , esperando,
se muere más de muerte cada día.
el sur, el sur, me llama y me retiene
bajo tres cruces, sobre siete espadas.
Brújula sin fanal, grito que arde.
Adviento loco. El sur es lo que viene
para inundar de sendas y moradas
mi viejo corazón en esta tarde.
Y luego me fui hasta la ría
y allí con alas al viento
sentí que la vida moría
de dulzura y sentimientos.
Y volví la cara al coto
y las garzas que volaban
rodeando y graznando sentimientos
y sentí que yo sentía, lo jamás
nunca siento.

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