Sevilla, cuna de intelectuales, de personajes ilustres, de santos y buenos sacerdotes y magníficos obispos y cardenales, no se merece lo que está ocurriendo en varios foros de internet con los que se dicen "curas" diocesanos.

Todo viene por haber nombrado para Sevilla un nuevo Arzobispo Coadjutor con derecho a sucesión y entonces se han desatado los disconformes con D. Carlos Amigo Vallejo y los que quieren hacer méritos para el nuevo prelado que ocupará la silla de San isidoro y San Leandro. Las lenguas se han desatado y todos hablan y se despachan a su gusto, saltando a los periodicos e internet.

Ha llegado a tal las denuncias y los "navajeos" que un cura ha saltado en una homilía, en la Hermandad de la Santa cena, en la Pareoquia de Santa María Magdalena y en otros lugares, criticando duramente al pastor que aun no ha salido de la Diócesis siquiera y como han existido muchas críticas y habían dados los periódicos los hechos un poco targiversados, el interesado se ha quitado la careta, ha dado pelos y señales y de nuevo a puesto al viento todas las verguenzas del prelado, vicarios y todo el que ha tenido relación con él...aunque la verdad pienso que lo que padece es manía persecutoria. No conozco a este cura personalmente, ni a los otros que le replican o los que le aconsejan, pero por lo que vamos leyendo creo que no es buena herencia la que se le va a dejar a d. Juan José Asenjo Peregrina que es el nuevo pastor.

Los vicarios andan contando por los mentideros sevillanos, la vida y milagro del cura en cuestion, Miguel Angel Sánchez Fernández, el cual nombro porque él mismo se ha identificado en los medios y en internet, así que no tengo delito al desvelar su identidad, y esos vicarios hacen mal...muy mal, porque las ropas sucias se lavan en casa.

¿Por qué se ha llegado a esta situación?...porque en el seminario de Sevilla han entrado jóvenes o muy maduros (algunos con las de 60 años) con un muy bajo aporte intelectual o personajes que han dado muchas vueltas por la vida, fracasados en sus profesiones, aunque hay honrosas excepciones de personas que están avergonzados con los hechos que están ocurriendo, pero durante muchos años así ha sido.

Es un patio de vecinos lo que está ocurriendo en Sevilla, todos con seudonimos están insultándose, pero por lo que cuentan se delatan solos, un clero que se odia a muerte porque unos han conseguido prebendas y otros no, unos han sabido obtener puestos destacados sin estudios de ninguna clase y otros, como el cura contestario, tienen dos o tres carreras universitarias.

La Diócesis necesita un pacificador que pueda poner sordina a esta caterva de inmorales personajes que se dedican a contar las entretelas de su propia Iglesia, que no son críticas constructivas, sino defectos para que los que no son creyentes se rian y digan ¡que de la Iglesia muy lejos! al ver estos insultos y cabildeos.

No toda la culpa la tiene Fray Amigo, ha sido un obispo, ahora cardenal, que ha dejado trabajar y ahí radica el error, muchos personajes y personajillos han entrado campando por sus respetos y se han hecho fuerte en sus baluartes humillando a muchos y denostando a otros.

Es una verguenza lo que está ocurriendo, o se pone freno a esto o la descomposición de la Iglesia, como las grandes revoluciones, comenzará en Sevilla.

Creo sinceramente que Roma debería enviar a un observador pontificio para poner orden y control, porque al fin y a la postre es una organización de la Institución, ya que comunidad cristiana de base no es y si quieren que la imagen mejore es lo que hay que hacer.

Ahora no se podrá decir por parte de los ateos:

¡Miran como los cristianos se aman!...porque la verdad ni estos son cristianos, ni curas, ni como hermanos simplemente y humanos, se aman.

Digo firmemente que me averguenzo de ser católico sevillano y como observador que ve los toros desde el tendido (nunca mejor expresión), espero que todo vuelva a sus cauces.