Hemos estado indagando en los Institutos religiosos en España y las últimas estadísticas las tenemos solo hasta el año 2004, pero mucho nos tememos que van en descenso total.

Ahora muchos conventos están trayendo ¿? vocaciones de África o de países sudamericanos, aunque nos tememos mucho que esas vocaciones sean un tanto ficticias y sean solamente algunas personas que demuestren su piedad en las misiones que algunos religiosos tienen en dichos continentes.

Cada vez va a ser más difícil encontrar un religioso o una monja católicos en nuestro país. Mientras las vocaciones diocesanas (las que dependen de los obispos y se ocupan principalmente de las parroquias) tampoco que han logrado frenar, al menos parcialmente, su caída de hace algunos años, pero en la vida consagrada la situación es peor. En tan sólo cuatro años, entre 2000 y 2004, el número total de religiosos ha descendido de 16.618 a 13.010, lo que supone un 21,7 por ciento menos. Además, en 2004 había 427 comunidades religiosas menos que cuatro años antes, es decir, un 5,68 por ciento menos. Las congregaciones femeninas resisten mejor la sequía vocacional. En el mismo período, su descenso fue sólo del 4,42 por ciento, pasando de 50.831 a 48.585 monjas. A estas cifras hay que añadir los cerca de 13.000 religiosos de vida contemplativa repartidos por toda España, que celebran su día en la Jornada Pro Orantibus, después de Pentecostés.

«Existe una crisis». Los religiosos son conscientes de su situación y hablan de crisis. El secretario adjunto de la Confer, ha reconocido a la agencia Veritas que «existe una crisis de la vida religiosa, pero no sólo por el descenso de vocaciones, sino en sentido amplio, de revisión, de renovación y de refundación incluso de la vida religiosa como tal». Los datos facilitados por la Confer, tienen, sin embargo, «varias lecturas». «Por un lado, la gran mayoría de las bajas es por defunciones, ya que la edad media de los religiosos ha subido, y no por abandono», subraya Oltra.

Las congregaciones de vida activa son:

Las que más han sufrido el desgaste, especialmente las dedicadas a la juventud y a la enseñanza. Algunas órdenes señeras como La Salle, Marianistas, Sagrados Corazones, Maristas y Jesuitas han perdido entre un 29 y un 57 por ciento de sus efectivos desde 1974. En cuanto a las femeninas, las más afectadas han sido las Hijas del Corazón de María, que han quedado reducidas a la mitad desde la década de los 70; las Damas Negras, con un 45 por ciento menos, o las Hijas de la Caridad, con una merma del 38 por ciento. Pero junto a estos datos negativos, algunas congregaciones ven cómo aumenta el número de sus miembros. El crecimiento más espectacular es el de las Misioneras de la Caridad, de la Beata Teresa de Calcuta, que en las tres últimas décadas ha aumentado un 463 por ciento.