Se ha dicho con frecuencia que la libertad cristiana en lo que se refiere a normas y leyes (morales, litúrgicas...etc)no significa la abolición o supreción de tales normas y leyes, sino simplemente un cambio del espíritu con que se deben cumplir. Según esta manera de pensar, lo que Cristo vino a suprimir no es la ley, sino lo molesto de la ley. Es decir, la liberación de la ley, que predica el Nuevo Testamento no consiste en que la ley ya no obliga a los cristianos, sino en que los cristianos cumplen las leyes religiosas (divinas y humanas) con tanto amor que, en realidad, esas leyes ya no resultan molestas ni pesadas, sino todo lo contrario. O sea, lo que Cristo no ha cambiado no es la Ley, sino la actitud del creyente para cumplir la Ley. Es verdad que Cristo suprimió ciertas observancias legales y rituales del Antiguo Testamento (circunsición, ayunos, normas sobre el sábado, los alimentos prohibidos y algo mas).Pero no es menos cierto que la Iglesia, que ha sustituido a la sinagoga, ha impuesto otras leyes (sobre el domingo, el ayuno y la abstinencia, la organización eclesiástica, la administracción de los sacramentos, etc..)Esto, poco mas o menos, es lo que piensan muchos cristianos e incluso no pocos teólogos. De ahí que para mucha gente la fidelidad y la obediencia a Dios se mide por la fidelidad y la obediencia a la Ley. De donde resulta que, en la conciencia de muchos fieles, la mediación y la medida del amor cristiano es la ley religiosa.
¿Es acertada esta forma de pensar?....si lees el Nuevo Testamento ¿que nos dice este?
Cristo vino a abolir la Ley, de tal manera que los cristianos ya no estamos en el régimen de ninguna ley, sino en el régimen de la gracia. Lo afirma Pablo tajantemente "El pecado no tendrá dominio sobre vosotros, porque ya no estais en régimen de ley, sino en régimen de gracia (Rom 6,14).
El texto es claro: El pecado no tiene ya dominio,como dueño y señor absoluto sobre los creyentes. La razón está en que la Ley, como régimen de salvación ha sido abolida y en su lugar, Cristo ha instituido un régimen nuevo, el régimen de la gracia.
No entendemos que en pleno siglo XXI, continuen con la Ley importándoles un "pimiento" la gracia que emana de Cristo y escrito en el Nuevo Testamento.

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