Me he fijado esta tarde mientras hablaba a un grupo en que en el Evangelio de Marcos, hay un pasaje, que nos enseña, tal vez con mucha claridad, mas que otros, la postura de Jesús en lo que se refiere a la religiosidad basada en ritos y ceremonias a los que se atribuye un efecto incuestionable. Se trata del enfrentamiento de Jesús con las autoridades judías por causa de los ritos acerca de las comidas y las purificaciones sagradas. (Mc 7,1-23)....Aquí se habla de fariseos y letrados venidos de Jerusalén (Mc 7,1), pero se podría aplicar en estos días a muchas cosas. Y el conflicto se plantea ya a nivel de las autoridades centrales, lo que parece indicar que la situación se agravó sensiblemente.

El motivo que provocó este conflicto fue, una vez más, el comportamiento de la comunidad de Jesús al no observar los ritos establecidos para asegurar la pureza sagrada antes de las comidas...en la Ley de Moisés se prescribian ciertos lavatorios rituales, que obligaban al funcionario del culto...Pero pasando el tiempo estos ritos se hicieron obligatorios para todos los judíos antes y después de las comidas, de tal manera que en tiempos de Jesús la piedad farisaica había ampliado todo aquello muchisimo.

Estos son los típicos casos de las ceremonias rituales que no están impuestas por la ley divina, sino por las leyes humanas, por la tridición, el magisterio, o como dice el mismo Jesús, se "trataba de vuestra tradición" (Mc 7, 9.13; Mt 15,3.6).

Planteando el conflicto en estos términos, la respuesta de Jesús a sus adversarios es:

1) Que todos aquellos ritos y observancias sagradas no eran sino un culto vacio e inutil.

2) Que además todas aquellas observancias rituales conducian a anteponer la tradición humana al mandamiento de Dios, y lo que es peor, llegaban a invalidar, lo que decía Dios.

3) Que la verdadera impureza, la verdadera situación de lejanía o cercanía ante Dios, solamente proviene de las decisiones que nacen del corazón, de lo más profundo de la persona.

DE TODAS ESTAS AFIRMACIONES LA MÁS IMPORTANTE ES LA ÚLTIMA.

De nada sirven rosarios, misas, estampitas, oraciones si a nuestros semejantes les damos con la puerta en las narices y eso muchos de los que están dentro de la Institución lo hacen a diario y a todas horas, pero no se les olvida rezar ante el Santisimo, creyendo que son los mejores y los más santos...aunque a veces es para que los vean alli arrodillados...que esto también lo criticaba Jesús...y por eso muchos dicen: ¡Para que tendría que aparecer Jesús con lo bien que yo me lo monto a costa de los demás!

¡Ay Señor...Señor...líbranos de estos santurrones!