La Iglesia de Roma y toda la organzación que tiene, le debe tener una gran deuda a la Edad Media, todo el poder que ostenta, toda la riqueza que no es poca, toda la extensión...todo lo que abarca, se lo debe al medievo.

Pero al poder, extensión, riqueza y de todas esas cosas hay que añadir el puñado de semilla contó Jesús en la Parábola del Sembrador y es como compararla con la tierra abonada con la sangre de miles de mártires, que dieron su luz a la cristiandad.

Lo que llamamos "cristiandad" es la suma del derecho y la orgnización del Imperio conjuntamente con el Antiguo Testamento y pasando desapercibido, como si no fuese con él el Nuevo Testamento....

El Antiguo Testamento sigue mas vivo que nunca,

Y este occidente tan agarrado a las tradiciones, leyes y costumbres acogió la semilla de Jesús...luego llegaron los pájaros y se comieron las otras semillas...y ya sabenos que otras murieron sofocados por las malas hierbas....pero una gran parte de la que no se habla mucho, fueron pisoteados por los caminantes....solamente una parte cayó en tierra buena y aquí estamos en la utopía.....

Por eso la cristiandad occidental es judia, algo cristiana, algo pagana y una anónima cuya cantidad sólo sabe el Padre, que son como operarios de una fábrica que nadie sabe que es lo que produce...creo que el ciento por uno....y ningún eclesiastico puede con ellos, ni podrán.

Jesús lo único que nos dejó fue utopía...y ya sabemos que la utopía no sirve para las organizaciones.

Es mucho mas atractivo para las gentes hacer una nueva ciudad de David(el Vaticano) que hacer un Reinado de Dios y que mande Jesús.

Por eso en la Edad Media volvió de nuevo la Torá y los burócratas con sus palacios, sus templos, pero todo romanizado y paganizado y lo que no podía faltar: Una nueva casta sacerdotal.

Por supuesto que a Jesús lo persiguieron por criticar la Torá y a los gallos los persiguen por decir que no aplican el Evangelio, que no han abandonado la torá.

A Cristo lo han seguido millones de personas, por él se ha empapado el suelo de sangre muchas veces, a nadie se le amó tanto y a veces con tanto fanatismo, otras con ingenuidad...siempre con entregas altruistas...pero creyendo en la utopía, quienes no creen son los de siempre.