Ayer nos desayunábamos con otro episodio de maltrato, esta vez la mujer ha muerto, pero en unas circunstancias tremendas como solo en la España profunda ocurren, porque en otros países del entorno, no dejan de existir estos crímenes, pero lo hacen más refinados, puede ser que nosotros seamos de sangre más caliente y tratemos estas cosas por la tremenda.

Por lo visto la pareja en cuestión tenían un hijo en común y estaban separados, en una de las visitas el padre se negó a devolverle el hijo a la madre y ella decidió acompañarle en el coche para traer a su hijo por ello y se pusieron en camino hacia A Coruña, en el camino la discusión subió de tono y el hombre le asestó varias puñaladas a la mujer, hiriéndola de muerte.

No abandonó el cadáver en el camino y se volvió a Portugal, cosa que podría haber hecho impúnemente y así dificultar la investigación de un crimen, sino que continuó con el cuerpo de la mujer al lado ya cadáver y se presentó ante la Guardia Civil de A Coruña confesando el hecho.

Realmente esto es bastante trágico y tremendista, parece que la locura se ha extendido de tal forma que ante cualquier controversia todos se ensalzan en golpes o navajazos.

El maltrato y el crimen pasional está a la orden del día y va en aumento. Los sociólogos no saben cual es el motivo y los psicólogos no entienden las coordenadas que producen estos hechos.

Quisiera dar mi humilde opinión sobre estos acontecimientos: Hoy estamos acostumbrados a sentirnos impotentes ante la cantidad de leyes que prevalecen a favor de la mujer o del hombre. Antiguamente la mujer tenía asumido su papel de que el matrimonio era para toda la vida y tenía que aceptar que el marido la maltratase, cosa terriblemente negativa y hoy en día nadie acepta que una mujer o un hombre denuncie estos hechos...¿por qué? dentro de nuestra conciencia tribal o ancestral, está muy grabado la posesión del otro, de que somos dueños de vidas y haciendas y esto hace que se defienda con uñas y dientes, si en el caso de que la pareja no esté conforme y ponga las cartas boca arriba, no lo podemos consentir de ninguna manera y reaccionamos negativamente.

Tienen que pasar varias generaciones para ver como normal que cuando una relación termina, la otra pàrte tiene el derecho a rehacer su vida con naturalidad y sin tener que está supeditada a los deseos de la anterior relación. En esto los EEUU llevan muchisima ventaja, porque una relación termina y ambos son libres para continuar con su vida, a no ser que se trate de sicópatas. Hemos visto a muchas personas que han tenido varios matrimonios sin tener que dar cuenta a los anteriores.

Esperemos que en España todo esto termine de una vez y el vínculo cuando se rompe por falta de amor o de respeto, pueda ser libre sin que ningún estamento, civil o religioso, quiera seguir manteniéndolo contra viento y marea.