Estos días Carlo M. Martini, nos ha regalado un libro titulado "Coloquios nocturnos en Jerusalén"...(confieso que lo he leido de un tirón tanto la edición alemana como la española ahora editada en Herder) está escrito como una entrevista por el autor: Sporschill, y que su lectura da una luz a la Iglesia,clara y reveladora, otra cosa es que las quiera coger o no....Martini es como las grandes profetas...pero "sus gentes no los reconocieron"...una lástima porque no da bandazos, como otros cardenales y obispos para "quedar bien"....este Cardenal, pone siempre el dedo en la llaga...¡que buen papa se perdió la cristiandad!...pero era mas sencillo volver a los fundamentalistas que con ellos se vive mejor.

Copio del nuevo libro "Coloquios nocturnos en Jerusalén":

"¿Cómo se puede vivir hoy en día la Iglesia?

Hoy es dificil pertenecer a la Iglesia y seguir siendo simplemente un miembro positivo. pero quien se inserta en ella y asuma su responsabilidad, puede cambiar muchas cosas. Como joven, y posteriormente, como obispo, lo que más me ha ayudado a ser cristiano es el trabajo con jóvenes. Con Pablo podemos decir: soy "otro Cristo". Él no tiene hoy en día otras manos, otra boca que la tuya y la mía. Si te pones a disposición de Cristo cuando sabes que eres portador de la Iglesia, aprenderás a amarla. Aun cuando sufras por causa de ella".

Sabias palabras y un toque de atención a aquellos personajes que diciendo que son los defensores de la Iglesia, insultan y descalifican a quienes no piensa como ellos....creen en la Iglesia y no creen en Cristo....Ahora comprendereis a este Gallo, cuando dice: "no soy religioso...solo intento ser cristiano".

Insultos por correo de papel y electrónico hemos recibido, insultos en muchas intervenciones mías ante un público procaz y amenazador, "muy religiosos ellos"...pero poco cristianos....personas que han dado un portazo al salir...porque el Gallo, solo hablaba de CRISTO......y si ellos amaban a la Iglesia es incomprensible que actuen de esa forma, porque en ese caso no aman a Cristo.

Esperemos que el Cardenal Martini que se fue a vivir a Jerusalén, siga con su labor de sus charlas a los jóvenes de todas las religiones, y sea un referente cristiano y esclarecedor, si no de la Iglesia, si de los demás hombres.