Hasta los bancos y cajas se preocupan de los ciudadanos, hoy nos hablan del amor...pues bueno dicen esto mas o menos:

Otra de topicazos. La verdad es que siempre me han parecido una suerte de supersticiones modernas. Vaya, que mucho nos reímos de nuestros abuelos pero al final nosotros acabamos creyendo a pies juntillas una serie de cosas sin razones de peso para ello.

Pues esto se va a acabar, y para ello sale a la luz uno de esos estudios científicos tan reveladores y que tanto nos gustan. Este ha sido presentado por Obra Social de La Caixa en un ciclo sobre "Amor, ciencia y sexo". Casi nada. A mí si me preguntan no se me ocurriría una situación en que estas tres palabras estuviesen juntas. Y si no, sólo hay que pasarse por las escuelas de ingeniería.

Pero vaya, que cada uno puede experimentar con lo que quiera. Me ha hecho gracia que, además de con humanos, han usado ratones para llegar a sus conclusiones. Fíjate que nunca me había parado a pensar en el lado romántico y cariñoso de un ratón, ahí en el nidito dándole arrumacos a su ratoncita.

Una de las mejores es con los ratones de montaña, según el estudio famosos por su promiscuidad, no como sus fieles primos de la pradera. ¡Cochinos ratones!. Pues bien, modificándolos genéticamente han conseguido que sean fieles. Esto de entrada tiene dos lecturas. Una es que si estamos predestinados a ser infieles, pues oye, una excusa nueva. Otra es que a ver si al final va a ser una enfermedad y van a sacar pastillitas anti-cuernos.

La otra gran conclusión es que al estar enamorados, que no me ha quedado claro como lo detectan, ciertas zonas del cerebro se apagan para no poder ver los defectos de la pareja. Esto deber ser como cuando bebes mucho, que todas parecen guapas. Que listo es nuestro cerebro, no le importan las artimañas para llegar al objetivo final.

En fin, que me parece un poco arriesgado definir el comportamiento humano en términos fisiológicos, pero ahí queda eso. Si fuese definir a un hombre, tampoco es tan complicado, pero a una mujer ...