La discusión social sobre la eutanasia la vamos a tener previsiblemente muy intensa en los próximos años y va a estar marcada por el apasionamiento, ya que todo sobre nacer o morir remueve rincones muy profundos en los seres humanos.

Aunque la vida es un continuar, sin embargo su comienzo y su final son los únicos cortes indiscutibles dentro de ese proceso que se desarrolla día a día, segundo a segundo. Las actitudes ante estos dos puntos extremos de la existencia humana juegan un papel muy trascendente en la cosmovisión del hombre y en las facetas de cada cultura.

En el seno de las sociedades pluralistas coexisten personas con distintas actitudes y valoraciones ante la muerte y su significado humano....Mi propio pensamiento está marcado y coloreado por las vivencias religiosas que me han inculcado, que son compartidas por otros muchos, aunque no son universales.

Todo parece indicar que en el futuro de nuestras sociedades va a ser inseparable la coexistencia con personas y creencias distintas sobre el nacer y el morir.

Pero a la hora de legislar debe tenerse en cuenta el bien común: ¿hasta que punto una regulación legal de la auténtica eutanasia va a ayudar a la humanización de la sociedad?...este es la gran preocupación indiscutible.

En Holanda se ha llevado al parlamento y no se ha legalizado a pesar de que el proyecto de ley tenía un apoyo mayoritario dentro de la cámara y ha imperado el sentido de la prudencia y de temor ante las consecuencias de una legalización cuyos resultados fueron tan drámáticos en la Alemania nazi.

La eutanasia puede ser el remedio más tajante y rápido para resolver todo el proceso de los enfermos terminales....pero ¿es el que mejor reconoce la humanidad de tales enfermos y el que mejor salva los valores sociales?...

Todos o casi todos hemos estado ante un enfermo terminal...¿la eutanasia resuelve su angustioso problema o es que resuelve nuestro problema?.....vivir un problema que no tiene solución es algo que nos impacta y en esos momentos aceptamos lo que los médicos nos puedan decir...¿pero es lo mejor para el enfermo?....no lo sabemos....no llegaremos a saberlo jamás.

Creo y muchos creemos, que a un enfermo terminal hay que aplicarle los remedios que la ciencia hoy en día tiene a su alcance: La sedación profunda para que ese ser aun vivo no sufra, ni con dolor y mucho menos con traumatismos´innecesarios