La discusión social sobre la eutanasia la vamos a tener previsiblemente muy intensa en los próximos años y va a estar marcada por el apasionamiento, ya que todo sobre nacer o morir remueve rincones muy profundos en los seres humanos.
Aunque la vida es un continuar, sin embargo su comienzo y su final son los únicos cortes indiscutibles dentro de ese proceso que se desarrolla día a día, segundo a segundo. Las actitudes ante estos dos puntos extremos de la existencia humana juegan un papel muy trascendente en la cosmovisión del hombre y en las facetas de cada cultura.
En el seno de las sociedades pluralistas coexisten personas con distintas actitudes y valoraciones ante la muerte y su significado humano....Mi propio pensamiento está marcado y coloreado por las vivencias religiosas que me han inculcado, que son compartidas por otros muchos, aunque no son universales.
Todo parece indicar que en el futuro de nuestras sociedades va a ser inseparable la coexistencia con personas y creencias distintas sobre el nacer y el morir.
Pero a la hora de legislar debe tenerse en cuenta el bien común: ¿hasta que punto una regulación legal de la auténtica eutanasia va a ayudar a la humanización de la sociedad?...este es la gran preocupación indiscutible.
En Holanda se ha llevado al parlamento y no se ha legalizado a pesar de que el proyecto de ley tenía un apoyo mayoritario dentro de la cámara y ha imperado el sentido de la prudencia y de temor ante las consecuencias de una legalización cuyos resultados fueron tan drámáticos en la Alemania nazi.
La eutanasia puede ser el remedio más tajante y rápido para resolver todo el proceso de los enfermos terminales....pero ¿es el que mejor reconoce la humanidad de tales enfermos y el que mejor salva los valores sociales?...
Todos o casi todos hemos estado ante un enfermo terminal...¿la eutanasia resuelve su angustioso problema o es que resuelve nuestro problema?.....vivir un problema que no tiene solución es algo que nos impacta y en esos momentos aceptamos lo que los médicos nos puedan decir...¿pero es lo mejor para el enfermo?....no lo sabemos....no llegaremos a saberlo jamás.
Creo y muchos creemos, que a un enfermo terminal hay que aplicarle los remedios que la ciencia hoy en día tiene a su alcance: La sedación profunda para que ese ser aun vivo no sufra, ni con dolor y mucho menos con traumatismos´innecesarios


Lidia Cervantes
18 oct 2008 | 01:38 PM
Buenos días, Sr. Gallo:
Bufff... Menudo tema... Creo que es una decisión, personal e intransferible. Nadie, más que yo misma, debería decidir sobre como quiero dejar este mundo. Por supuesto, no estoy hablando de un arrebato tomado en un momento de suma depresión, si no, de la decisión tomada concienzudamente, en lo que se ha dado en llamar "El testamento vital".
Sé de lo que hablo, no me importa y siempre estoy dispuesta a socorrer a quién lo necesite sin rechistar, pero lo que tengo muy claro es que, cuando yo ya no dependa de mi, no quiero ser una carga para nadie... Mucho menos, convertirme en un cargo para su conciencia y acarrearle problemas legales si; por complacer mis deseos me presta ese último servicio por hayarme yo incapacitada...
Es cierto lo que señalas al principio, dada la edad que alcanza la población y los problemas intinsecos a ella, será un tema que habra que abordad con seriedad y serenidad.
Interesante artículo, sí señor.
Un afectuoso saludo.
perh
18 oct 2008 | 03:15 PM
Y por que no aprendemos a morir...?
Quizas sea nuestra asignatura pendiente,en el examen final....
teodoro-gallo
18 oct 2008 | 03:58 PM
Tal vez aprender a morir sea algo que debamos tener como asignatura primordial, pero quien ha estado, como el caso del Gallo, allá dode es imcomprensible para la mente, no es una cosa dificil. Se está aquí en este plano o se está en el otro, depende de como uno plantee el "pase", aunque no depende de religiones ni de moralismos de ningún tipo.