| La Iglesia pronto entendió que se tenían que "organizar"...sobre todo después de que San Pablo formase o fundase las primeras comunidades...pero estas comunidades siguieron creciendo que no tuvieron más remedio que llegar y tomar acuerdos de las verdades más absolutas del cristianismo, pero como en todos sitios, existieron los que estaban conformes y los que no....el hombre siempre es así...no tenemos remedios y de una comunidad de creyentes y por la ideologías de unos y de otros, e incluso vaivenes políticos o imperialistas, la Iglesia ha llegado al estado en que se encuentra.....pero ya no es posible otro concilio como no sea volver a los orígenes, es decir antes del Concilio de Nicea del año 325...o se enterraran las palabras de Cristo y el buen hacer de la búsqueda del Reino.
Veintiun concilios ha celebrado la Iglesia, algunos impuestos, otros en libertad, unos aceptados y otros, como el Vaticano II, criticado por las fuerzas del mal que pululan dentro. Los Concilios Ecuménicos.
Muy sencillo es seguilrle a la Iglesia su historia, quien esté interesado puede leer en Internet cualquiera de ellos y saber en donde está la verdadcera fe de Cristo.
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Los Concilios de la Iglesia y a donde hemos llegado
13 oct 08 Autor: teodoro-gallo En: RELIGION TEOLOGÍA1 comentario
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Sobre TEODORO-GALLO Y SU GALLINERO
AMIGOS: SOY TEODORO “ EL GALLO”, UN AVE DE CORRAL MUY AVISPADO Y QUE PUEDE PICOTEAR MUCHO…Y ME DIRÉIS ¿EN QUÉ COSAS?...EN COSAS QUE OCURRAN EN EL DÍA: POLÍTICA, HUMOR, RELIGIÓN…ETC… VAMOS A EMPRENDER ESTE CAMINO GALLEANDO DESDE MI CORRAL, DE TAL FORMA QUE SEREMOS MUY ATRACTIVOS Y MUY CRÍTICOS…Y POR SUPUESTO MUY ODIADOS….LOS POLÍTICOS VAN A SALIR ESCALDADOS, LOS HUMORISTAS LLOROSOS Y LA RELIGIÓN..UFFFFFF. COMO LO HAGAN MAL SALDRÁN CON UN PALO EN LAS ESPALDAS…TODO VA A SER POSIBLE AQUÍ. QUIEN AVISA NO ES TRAIDOR…SOLAMENTE SINCERO ¿TE ATREVES A ENTRAR?...ES TODA UNA AVENTURA…TOMAMOS DESDE AHORA EL IMPULSO PARA SALTAR AL VACÍO. SALUDOS: TEODORO GALLO PRIMER POST: 27 DE MAYO DE 2007| RelojesWeb para Pisos! |
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Silvio
13 oct 2008 | 07:35 PM
El primer Concilio ecuménico se celebró en el año 325 en Nicea (actualmente Iznik), ciudad de Asia Menor en Turquía y fue convocado por el Emperador Constantino I el Grande, por consejo del obispo San Osio de Córdoba.
El objetivo de Constantino era mantener unido el Imperio romano, en grave riesgo de división, unificando a las diversas facciones religiosas que en ese momento se enfrentaban por distintas creencias. Existían tres corrientes cristológicas del cristianismo en siglo IV, que básicamente disentían en la relación y naturaleza del Hijo respecto al Padre. La primera era el arrianismo, comandado por el presbítero Arrio de Alejandría y Eusebio de Nicomedia, quien sostenía que el Hijo, que se había encarnado en Jesús de Nazaret, era el primogénito de Dios y que por lo tanto tenía un origen temporal, la primera de las criaturas creadas, y por ello no era coeterno con su Padre. La segunda corriente y opuesta a la anterior, sostenía que el Hijo de Dios era ontológicamente igual al Padre, ambos el mismo Dios, pues Padre e Hijo tenían la misma substancia (ομοουσιος). El obispo Alejandro de Alejandría y su diácono Atanasio defendían esta postura. Posteriormente se desarrolló una tercera posición, intermedia entre las dos anteriores, cuyos seguidores son generalmente conocidos como semiarrianos. Eusebio de Cesarea fue uno de sus principales representantes. Los semiarrianos afirmaban que el Hijo no tenía un inicio temporal, pero debía considerarse al Padre como precediéndolo en existencia. Los semiarrianos afirmaban que el Hijo era de una substancia similar (ομοιουσιος) pero no igual a la del Padre. Tras la victoria del bando que defendía la consustancialidad, Arrio fue considerado hereje, por negarse a aceptar la declaración final del Concilio, y excomulgado junto a otros dos obispos.
Primer Concilio de NiceaAsistieron al Concilio más de trescientos obispos presididos por Osio de Córdoba en nombre del Emperador, y el Papa envió dos sacerdotes romanos: Víctor y Vicentius para que le representase. Casi todos los padres conciliares condenaron la doctrina de Arrio, que afirmaba que el Hijo era una creación de Dios. Sin embargo, los semiarrianos, que eran la gran mayoría en el Concilio, se opusieron a la palabra ομοουσιος (consustancial), propuesta por Atanasio, debido a que ésta sugería que el Padre y el Hijo eran lo mismo. El Emperador Constantino, aunque no entendía los detalles de las discusiones de teología griega, notó que el grupo de Atanasio no cedería, y sería complicado mantener el orden del Imperio. Por esta razón, y aconsejado por Osio, decidió en favor de Atanasio, proclamando que Jesús era consustancial con el Padre (ομοουσιον τω πατρι). Con esta fórmula como base, se compuso el Credo Niceno en el que se resumía la doctrina cristiana, particularmente en lo que se refiere al Logos. Este símbolo o credo se propuso inmediatamente en la asamblea. Su frase fundamental era: engendrado, no hecho, consustancial con el Padre.
El emperador Constantino declaró que aquellos que no aceptasen este símbolo serían desterrados. Arrio y Eusebio de Nicomedia no firmaron el credo y por lo tanto fueron condenados al exilio y la quema de todos sus libros. Sin embargo, Constantino fue finalmente bautizado por Eusebio de Nicomedia, que seguía siendo el ordinario y al que se le habían mantenido sus dignidades eclesiásticas. Posteriormente se levantó la condena civil a la doctrina arriana y Arrio fue perdonado, aunque murió repentinamente en circunstancias extrañas cuando iba a ser investido de nuevo con sus privilegios eclesiásticos.
Una de las decisiones del primer Concilio de Nicea que tendría más consecuencias prácticas fue la determinación de las normas para el cálculo de la fecha de la Pascua. El seguimiento de dichas normas acabó dando lugar a la reforma gregoriana del calendario en 1582, por el tema de rechazar la teoría de Arrio se trató también el tema de la Filiación Divina de Jesucristo y se aceptó la Doctrina de Atanasio por la que la Trinidad y la naturaleza de Jesús, se estableció en un lenguaje comprensible y didáctico.