Varios amigos sacerdotes y gays han preguntado al Gallo, sobre este tema, ya que muchas veces se confunde gays con pederastas eclesiásticos y realmente no es lo mismo.....ser gay es una condición de la persona, como se es rubio, o de color de piel distinto....ser pederasta es una aberración y es ser delincuente.
Para ellos va este post salido del corazón:
Existen sacerdotes gays, han existido en el pasado y seguirán existiendo en el futuro. En casi ninguna cultura esto ha sido cuestionado ni puesto de relieve, pero no falta quien de vez en cuando lo haga y debido a esto es importante comprender algunas cosas al respecto y tenerlas muy claras.
Sacerdote es una palabra que proviene de la raíz latina, “SACER”, que quiere decir “consagrado”; y “DOS”, que significa “dote”. Unidas las dos raíces forman la palabra “Sacerdote” que significa según la Iglesia: “el que está consagrado y puede dar como dote esta consagración”. Hay personas como los sacerdotes, que están en condiciones de descargar y transmitir la Energía Divina a través de acciones, sentimiento, pensamiento, decretos, afirmaciones, servicios, eseñanza en beneficio de la humanidad para bendecirla, si se deja guiar por el Espíritu y es admitido por su comunidad. El ser sacerdote, dicen, es un don divino, que se manifiesta en la persona como una condición natural que se trae innatamente, donde no interviene ningún ser humano en su elección y es una opción de vida como ser ingeniero o abogado, a menos que alguien sea un sacerdote sin vocación, de los que no hay pocos.
Asi como el sacerdote es una inclinación que se trae innatamente, el ser gay también, y hay veces que se unen en una misma persona las dos condiciones. La inclinación gay, al igual que la sacerdotal, no es una creación humana, no es una opción de vida. Nadie escoge por si mismo nacer gay, se nace siendo gay, por eso no es una perversión y no se puede cambiar, se nace asi por naturaleza, por eso todo intento de cambiarla siempre es inútil, aunque se crea lo contrario y hayan personas ilusionadas en que cambian. Ser gay es una condición tan natural, que existen animales que nacen asi y todo el mundo sabe que plantas y flores también, ya que es biológico y como tal, es creación de Dios, por eso jamás Dios podrá estar en contra de los gay, ni le puede negar que participen de todas las condiciones y dones de las que gozan los seres heterosexuales y dentro de esas están el ser sacerdotes. Dios no puede estar en contra de su obra. El ser gay, como el ser sacerdote son improntas con que se nace marcado por la Voluntad de Dios, si la vocación es verdadera y sincera.
Nunca uno debe cambiar lo natural porque termina arruinándolo todo. Siendo fieles y ortodoxos a la más absoluta concepción de Dios de casi todas las religiones, Dios esta en todas partes porque es el creador de todas las cosas y no existe nada que este fuera de su deseo. Dios se complace cuando parte de su creación, lo ama, adora y participa como instrumento que puede dar o traspasar sus dones divinos.
Existen “Sacerdotes Gays”, en todas las religiones, lo declaren o lo oculten, y si lo ocultan es por temor humano, a que alguien, un superior o la feligresía los discrimine o condene, pero jamás esto lo hará Dios, Dios nos ama, porque Dios es Amor.
Algunos superiores religiosos para evitar la práctica homosexual de ciertos sacerdotes con menores de edad, con muy buena intención han prohibido que gays participen del sacerdocio, y si se mira esto como una manera de proteger su religión y su feligresía, es una sabia decisión. La referencia y aclaratoria con respecto a los “Sacerdotes Gays”, no es un apoyo a la práctica gay que hagan algunos sacerdotes con menores de edad, esto nunca debe apoyarse, porque esto es aparte de una aberracíón es delincuencia.
En muchas religiones ha habido y hay sacerdotes que son machos y por fanatismo se han convertido en asesinos perseguidores de los que no practican su creencia o son gente que odia sin cuartel, discriminan, condenan, traumatizan y respaldan guerras. Porque esto lo hagan los machos, no puede venir alguien y decir que los machos no pueden ser sacerdotes. Porque a diario muchas madres abandonen sus hijos, no podemos condenar la condición de ser madre.
Si las religiones excluyen de su sacerdocio a gay por se violadores de menores y machos por ser asesinos de los que están en contra de su religión, los grupos espirituales se quedarían sin sacerdocio. La maldad no es una cuestión de género, sino falta de evolución y porque alguien de un género cometa una falta no podemos condenar el género, ni siquiera al individuo, sino la falta. Se condena el pecado y no el pecador. Si la religión o grupo espiritual al que pertenece el que cometió una falta, esta llena de comprensión, amor y compasión, puede que no respalde la falta cometida y asi lo declare, pero nunca discriminara ni condenara a nadie. Porque nadie esta exento de faltas. Ese que condena como juez implacable e impoluto, en lo oculto tiene también sus faltas, lo único es que a lo mejor ha sido muy hábil en ocultarlas. Jesús lo dijo: “el que este libre de pecado que tire la primera piedra”. Como todos tenemos faltas no podemos condenar a nadie. La misión de una verdadera religión y una persona religiosa es que sin excluir, con mucho amor, tacto, delicadeza, perdonar de corazón, enseñar y reeducar, a aquel que cometió una falta y permitirle que siga en el camino que a escogido de la manera mejor que se pueda.
Dios no puede condenar una condición biológica natural como el ser gay, porque Dios es el hacedor de todo en la naturaleza y el no ha hecho nada malo ni asqueroso, y si los gays son así de forma natural, Dios no puede condenar su propia creación y mucho menos condenar a “Sacerdotes Gay” ni prohibirles que sean sacerdotes.
El sacerdocio existe en muchas religiones antes que el cristianismo y fuera del cristianismo también, incluso hay órdenes sacerdotales donde participan las mujeres como sacerdotisas y la condición gay no es excluida, por lo tanto podríamos hacer cita de muchos libros sagrados donde Dios no discrimina la condición sexual para que le presten servicio como sacerdote.


Gracias por este comentario tan sencillo y aclarador. Cuando me descubrí verdaderamente gay no fui lo bastante fuerte para dar marcha hacia atrás en el seminario, me ordené, pero mi condición sexual nada tiene que ver con mi dedicación a la Iglesia. Creo que soy un buen cura y jamás se me ocurriría tocar a un chico, de eso abomino totalmente porque como tú dices eso se llama delincuencia.
No he podido evitar enamorarme de otras personas, pero jamás he comprometido mi sacerdocio en amoríos insensatos y mucho menos he faltado a mi celibato. No se lo que en el futuro me deparará el Señor, pero hoy por hoy sigo fiel a la palabra dada en mi ordenación.