El tetrarca Herodes se enteró de todo lo que pasaba, y estaba muy desconcertado porque algunos decían: "Es Juan, que ha resucitado".
Otros decían: "Es Elías, que se ha aparecido", y otros: "Es uno de los antiguos profetas que ha resucitado".
Pero Herodes decía: "A Juan lo hice decapitar. Entonces, ¿quién es este del que oigo decir semejantes cosas?". Y trataba de verlo.

Muchos quieren ver a Jesús, pero se confunden, no tienen la claridad mental como para entenderlo...porque quien es un asesino le es imposible divisar el bien por mucho que lo intente...otros lo rechazan de la visión de sus propios ojos, porque tienen la certeza de que si lo encuentran los va a cuestionar...y nadie en esta vida quiere que nadie lo critique...¡sienta tan mal!.

Hay personas que anhelan conocer a alguien pero en su soberbia no son capaces de un acercamiento o buscarlos para dialogar.

Esto mismo le ocurría, según leemos en el Evangelio de hoy, a Herodes y en vez de ir a buscar a Jesús, solo hacía preguntas a unos y a otros, no se atrevía porque tenía la certeza que había procedido contra un hombre justo (Juan Bautista) que no había cometido crimen alguno, más que afearle su actitud y denunciar las injusticias que´cometía...por eso Herodes, escuchaba las cosas que hacía Jesús y temía hacerlo venir a su presencia, no tenía la conciencia tranquila y era incapaz de pedir perdón...sabía de las palabras de Jesús por sus espías y estaba seguro de que si lo ponía ante su presencia algo tendría que escuchar que no deseaba....después cuando la "caida" del Justo...no "quiso figurar" oficialmente en su muerte...me imagino que cuando le trajeron a Cristo atado a su presencia...no pudo sostenerle la mirada...tenía pesar por la muerte de Juan y lo despidió para que lo llevaran a los Romanos....él podía salvarlo, pero toda su vida tendría los ojos fijos en él acusandolo de homocidio.