En el tema de la crisis económica, recesión, o como queramos llamarlo, ocurre como con el cuento del lobo, que hasta que no le vemos las orejas no le prestamos la mas mínima atención. Cuando aparecen las dificultades es cuando vienen las lamentaciones. Durante más de una década de bonanza económica, habíamos dicho cosas (miren mis blog) sobre las grandes dificultades que tenían muchos asalariados: paro, pobreza, marginación y exclusión social; flexibilidad, precariedad y malas condiciones de trabajo; dificultades de las familias y problemas para la educación; las dificultades que sufren las mujeres y las condiciones de vida y trabajo de los inmigrantes.

El esplendor de los grandes beneficios y de la especulación, el dinero, la felicidad del consumo y del sálvese quien pueda, de la cultura dominante, impedían ver el bosque de la situación sufriente de muchas personas que viven un auténtico calvario: parados de larga duración, trabajadores precarios, familias monoparentales, salarios de miseria que impiden a los jóvenes un futuro, familias rotas por los accidentes laborales, etc.
En cambio, se daban los parabienes a los grandes beneficios, de los que los únicos beneficiarios han sido y siguen siendo los especuladores, los bancos y muchos empresarios, al tiempo que se iban mermando las prestaciones sociales y empeorando las condiciones de trabajo. Todo lo que hemos dicho ha caido en saco roto y a veces hasta s enos ha tachado de visionarios, pero hay que patear las calles hablar con las personas, atender a las llamadas de socorro que algunas personas hacen veladamente...esos son son los pobres vergonzantes, que es muy diferente a los pobres pedigüeños.

Ha llegado la crisis, que necesita el propio sistema capitalista, porque indudablemente esto significa muchos más beneficios: mas demanda de puestos de puestos de trabajo y ofrecimientos de salarios de hambre, malos contratos laborales, despidos baratos, precariedad y los precios mucho más altos y prohibitivos para quien va a ganar 300 euros aunque sus contratos digan 600, porque de esto se aprovecha el capital. Los emigrantes aceptarán cualquier trabajo y cualquier remuneración y en condiciones infrahumanas, con tal de no volver fracasados a sus países.

Así está la situación, no tiene vuelta de hoja y el gobierno, que se dice Socialista Obrero, sin querer poner los frenos a la especulación y a la miseria dando un buen castigo ejemplar a quien cometa estos delitos y no se trata dce hacer como hacía Diego Corriente, que robaba a los ricos para dárselo a los pobres, se trata de poner las cosas en su sitio y controlar el gasto y los precios.

Ayer se lamentaban los agricultores que a ellos cada vez les pagan menos ante la necesidad de vender y los intermediarios (bancos encubiertos que prestan dinero para las compras), se ganaban más del 700% de diferencia al consumidor...¿no es esto lo que hay que corregir?...sin embargo hay muchos apegados al poder del gobierno que están haciendo especulación descarada, no hay más que leer la prensa de uno y otro signo.

La prensa gallega ha sido amordazada porque Pepiño Blanco se está haciendo una mansión en Galicia incumpliendo todas las leyes habida sy por haber, incluida la Ley de Costas...¿quien es el especulador?...o se revuelven estos problemas o terminaremos muy mal.