La idea de que el culto cristiano no es ritual, sino existencial, se radicaliza en la Carta de Bernabé. En ella recheza ante todo y expresamente los términos sacrales y tradicionales y lo que esos términos comportan, porque Dios no tiene necesidad de nada de todo eso: "El Señor por medio de sus profetas, nos ha manifestado que no tiene necesidad de sacrificios, ni de holocaustos, ni de ofrendas. Por consiguiente, Dios no desea nada de lo que hace referencia a prácticas rituales o sagradas. Y para probar esta tesis, el autor de la Carta a Bernabé cita alguno de los textos anticulturales de los profetas. Pero hay más. Porque no se trata sólo de que Dios rechaza ese tipo de culto, sino que lo más importante es que Dios sólo acepta el culto que brota del corazón.
La Institución lo sabe, porque estó está en el N.T:, y sin embargo insta a sus fieles al culto, incluso les subyuga para que acudan so pena de "pecado". afortunadamente ahora mucho menos, pero hubo un tiempo que quien no acudía a la "misa" era considerado y mirado mal o por "ateo" o "gente de mal vivir".
Solo el amor a los demás son las prácticas que desea el Señor, no nos equivoquemos y que no nos equivoquen.
Es bueno reunirse en asamblea una vez por semana, hacer una comida en la mesa fraternal, pero de eso a sentirse señalados si no se acude va un abismo.


Escribe un comentario