Decía el Evangelio de ayer que iban los apóstoles navegando en una barca y de pronto se desató un vendabal..Jesús al verlos fue en su busca andando por encima del agua y Pedro quiso acercarse, pero se hundió y Jesús le dijo que er aun hombre de poca fe....después calmó el temporal y todos dijeron que verdaderamente era el Hijo de Dios.

Hasta ahí el hecho maravilloso, el hecho que cuentan los evangelios...pero lo más importante no es precisamente el maravillosismo, lo importante de verdad es la cercanía de un hombre como Jesús que hastá ahí para las duras y las maduras.

La barca parece zosobrar muchas veces y creemos que se va a volcar, pero no, resiste a pesar de los "malos" hados que hay...a la barca la manejan personajes que toda su vida solo han existido para ocupar puestos olvidándose de la pesca, por eso la barca en estos momentos va muy vacía a pesar de las grandes manifestaciones pagadas a 3000 euros por cabeza...la barca cuando no hay un barquero amoroso, cercano y veráz se mueve mucho y peligrosamente, porque ese barquero es incapaz de limpiar el fondo de la barca para que la pesca no se contamine.

Hay que volver a andar por encima de las aguas como Pedro, inseguro, vacilante, hombre de poca fe, pero sabiendo que el principal barquero espera y es capaz de sosegar el mar.

No podemos subir a la barca vestidos de "faraones", porque esos ropajes se enganchan, hay que subir a la barca, sencillos, sin atavios dorados ni plateados y entonces los peces se acercaran despacio para entrar en la red y seguir al barquero.

Una barca petrina que se encastilla detrás de muros y alfombras, no es barca ni nada y mucho menos barquero.

Hay que confiar en el principal barquero y olvidar esta vida obsoleta y palaciega a la que desde hace siglos se han acostumbrado.