"Fue sorprendido en la Basílica mientras pretendía ocupar un puesto en un confesionario, llevaba hábito pero el ojo experto de nuestro personal no tardó mucho en percibir un extraño comportamiento", dijo el juez único del Estado papal.
Agregó que el sospechoso inmediatamente fue detenido y controlado, y aunque tenía consigo una credencial interna y regulares documentos, no logró convencer a los responsables.
Cuando fue detenido, las autoridades vaticanas comprobaron que tanto los documentos como el pase vaticano parecían legales, y al ser cotejados por la policía italiana se comprobó que ya se había hecho pasar por sacerdote antes. "Es un caso de usurpación de título eclesiástico", sentencia el juez vaticano.
Creo que es muy fácil suplantar a un cura, pues solo hay que colocarse un alba y una estola y sentarse en un confesionario.
Esto que digo es lo más atrevido, pero más de una vez hemos tenido que rechazar a un "fiel penitente" creyendo que uno era sacerdote (no creo que me parezca a ninguno ni por mis acciones ni por mis movimientos).
-¡Padre me quiero confesar....(sin esperar)....mire usted que a mi me ha pasado....
Y esto de un solo tirón....
-Eh.... eh..... pare por favor que solo soy padre de mis hijos, que no soy cura.
Y es que algunas personas se encuentran en tal estado de ansiedad que confunden las churras con las merinas, aunque debería ser tan sencillo como en los primeros tiempos del cristianismo que no existían los sacerdotes para confesar...era la Comunidad de Creyentes la que perdonaba los grandes pecados o mejor dicho las faltas de amor hacía los hermanos...lo demás solo eran cosas banales, incluso los "malos pensamientos eróticos".
Cuando surgió la confesión privada, que solo la practicaban unos monjes, y que se determinó que fuese extensiva a todos en un Concilio en Toledo, los Padres Conciliares españoles, se pusieron las manos en la cabeza y dijeron que aquello era una barbaridad, pero quedó fijado tal y como lo conocemos hoy y es ahí cuando pueden ocurrir todas estas cosas, todos estos equívocos y suplantaciones. ¿tenemos la certeza de que alguien no se haya metido en un confesionario sin ser cura y se lo haya pasado en grande escuchando a una persona?....si la persona en cuestión no lo descubre su confesión tiene validez...aunque algunos me han dicho que es imposible ¿en que varía?. No será canónicamente válida para la Iglesia pero para el fiel engañado sí.
La historia de la Iglesia, está plaga de estos hechos: Suplantaciones de personalidad, incluso podríamos decir con mucha certeza que en al año 1993 se desarrolló un Congreso Eucaristico en Sevilla y un "obispo" que no era tal, y de forma que cuando se descubrió la "superchería" todo el mundo calló para evitar el ridículo mas espantoso...y podemos suponer que algún secretario de algún obispo, al no tener interés este en viajar hasta España, delegó en él y aquí se hizo pasar por el monseñor.
El Gallo en tono jocoso escribió en su día un pequeño libro para divertimento del personal con las andanzas del personaje, que además se le pegaban los dedos a las carteras ajenas.
Pero es que incluso el personal de la propia Iglesia es la que propicia estos malentendidos, por ejemplo: 10 años llevo en contacto con una comunidad de monjitas, saben que soy casado, que tengo hijos y cuando les hablo por teléfono me dicen: "Lo que usted diga padre"....uno repite y repite que solo es padre de sus hijos.
Pero lo más gracioso fue un "cura" de color procedente de Kenia....llegó y como el Gallo es muy observador...dijo a quien quería oirle: "este no es cura"...pero nada...hasta se atrevió a "concelebrar", aunque no tenía ni la más repajolera idea de lo que aquello significaba, pero estuvo durante tres meses a cuerpo de rey junto a un convento desde donde incluso le suministraban el condumio diario..."mientras él se dedicaba a visitar a sus compatriotas en una labor de control de vocaciones"...claro que cuando se marchó hizo acopio de cientos de Cds de música de todos los estilos y dejó las carcasas vacías....después uno que tiene amistades por todos sitios, supo que solo era un catequista que se lo pasó de miedo en España durante un tiempo.
Señor...Señor....que inocentes son algunos.....

Escribe un comentario