Se que mis consideraciones o mis opiniones molestan a muchas personas, pero tengo la cabeza bien amueblada, en el sentido de que no la pierdo por cualquier cosa que me digan o me cuenten.
Aquí me han leido criticar muy duramente al PSOE y al PP, lo siento si herí los sentimientos de muchas personas. Me escribieron con insultos los políticos y con aplausos de personas de la Iglesia...pero cuando les ha tocado a la propia Institución, los insultos han arreciado mucho mas que de parte de los políticos o de personas que votan a un determinado partido.
Ya en mi presentación he dicho que si la Iglesia se comporta mal, se va llevar palos a mas no poder.
¿Qué soy crítico especialmente con la Iglesia?.. ¡pues claro que si!...la quiero alejada de los postulados que ahora tienen los obispos, me siento Iglesia...pero no de esta de las prohibiciones y de las condenas...me siento Iglesia de Amor...llena del Espiritu de Cristo, no de esa que politiquean para conseguir buenos puestos ante la sociedad.
Hablan de laicidad, hablan de religiosidad, hablan....y no paran...pero no hacen nada y no quiero ser reiterativo...lo advertimos hace mucho tiempo, cuando aun ni siquiera hacia estas críticas tan feroces (según me dicen algunos).
Quien no acepta la crítica es que se cree en posesión de la verdad y la VERDAD no la tiene nadie mas que DIOS, aunque los fundamentalistas jueguen a ser "dios".
No pueden imponer su moral o gritar cuando a ellos les parece por la sencilla razón de que toda Europa ha sido gobernada, directa o indirectamente por ellos, en otros tiempos.
La Iglesia tiene que comprender que ya son otros tiempos y si quiere pervivir es hora de cambiar radicalmente en todos los aspectos sin olvidar a Cristo como motor de la misma...y creo que es ahí donde radica su error....anteponen los pensamientos eclesiales a los pensamientos de Cristo, con lo que pierden la esencia y la presencia.
Muchos siglos la Iglesia ha ocupado parlamentos, calles con procesiones, cabildos, han opinado y han mandado en algunos gobiernos...incluso aqui en España llegaron a ser Procuradores en Cortes...pues bien, todo eso ha terminado, para bien o para mal, no lo sabemos...pero ha cambiado...la Iglesia Católica puede estar como Institución moral para sus adeptos, pero no puede imponer cualidades morales al resto, solo decir que "nuestro pensamiento es este", solamenre eso y también tiene que aprender que de subvenciones ya no se puede seguir viviendo a la sombra del poder del Estado.
Deseo una Iglesia pobre, con los necesitados y gritando por las cosas mal hechas en defensa del que no tiene voz, sea de la religión que sea o del partido que sea...una Iglesia plural y solidaria, pero no batiéndose el cobre con los matrimonios homosexuales o el aborto, incluso con el divorcio express y despues aceptar subvenciones...la Iglesia debe ser libre de "pagos" inmorales y seguir a Cristo
La radicalidad de la Iglesia no debe proceder de los postulados episcopales fundamentalistas, sino del amor de los pastores de Cristo...buscando y encontrando a la oveja perdida, a esa que le acusa ahora de instigadora, de la intolerancia.
Es cierto que el PSOE va a atacar a la Iglesia en este congreso que está celebrando, es cierto, pero no se enfrenta a la Iglesia de Cristo, ni va contra los cristianos, va contra esos eclesiasticos que por sistema se oponen a todo lo que sea modernidad y concenso.
Este Gallo tiene muy buenos amigos socialistas y hemos terminado rezando y dando gracias al Señor por todo lo que nos une y no lo que nos separa...¿por qué? porque tienen sus raices cristianas, pero no toleran que los fundamentalistas los estén acosando dia y noche.
Si estos obispos, que son unos quince, mas o menos, continúan de esa forma y Roma no los suspende o los traslada, auguro un mal futuro para la Iglesia en España, esa Iglesia que dicen defender...no hay peor defensa de quien es intolerable.
Hay que buscar lo que une y no la confrontación...ya no son los tiempos de Pino IX ni de Pio XII que casi todos los gobiernos se supeditaban a lo que dijera la Iglesia...ya es otro tiempo...estamos en el siglo XXI.

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