Hace 25 años mi Iglesia local me encomendó una misión...ha llegado el momento de decir adios voluntariamente, no hay rencor en el adios, no hay penas ni angustias, solo la alegría del deber cumplido.

He procurado reir o sonreir hasta en los malos momentos, que de todo ha habido, he puesto la sonrisa del payaso cuando sin motivo me denigraban hasta que entendí que todo eran infundios y malas intenciones y hasta perdoné sin abrir la boca y las aguas quedaron mansas, porque entendieron que no existía la competencia.

He procurado escuchar las cuitas de personas a las que la maledicencia les hacía llorar, he dado consejos por mi experiencia, a personas homosexuales que tenían mas "agallas" que algunos llamados "machos" y más entrega que muchos piadosos.

Por mi lado han pasado santos y diablos, sabios y torpes...sabios que no lo parecían y personajes prepotentes que se decían sabios, que decían, pero que no hablaban...su voz era murmullo que el viento aleja o como hoja podrida arrastrada por el vendaval, todos han dejado su huella en mi...en positivo y en negativo y conservo los reportajes gráficos que algún día publicaré y desvelaré.

Desde mi última fila he procurado no estar presente enmedio de la escena, preferí siempre quedar entre bambalinas, por ello siempre que quedó documento gráfico de este "Gallo" ha sido por haberlo sorprendido o por haber estado de forma casual donde no me correspondia estar.

Solo aspiro a que se me otorgue la "medalla" de las gracias humanas, no las medallas "pro o cro", ni pergaminos, ni reconocimientos oficiales, ni aplausos ni copa de vino español...solo el adios y gracias por haber intentado servir...solamente eso...con ello quedo bien pagado.